Argumentos a favor y en contra de Madrid como nueva capital financiera europea

madrid

madrid

El pasado mes de junio, los británicos sorprendieron al mundo avalando la salida de su país de la Unión Europea (UE). El "Brexit" se había confirmado y solo restaba conocer los plazos en los cuales se llevaría a cabo el abandono de la UE por parte de uno de sus socios más importantes. Sin embargo, los interrogantes van mucho más allá del calendario de la desconexión, dado que Londres podía perder de la noche a la mañana su privilegiada posición como capital financiera europea. Una de las ciudades que se postuló como nueva hogar para las grandes empresas fue Madrid. Veamos qué ventajas y desventajas presenta para los inversores.

Un fuerte apoyo institucional

La Comunidad de Madrid ha sido la principal institución que se ha volcado en presentar a la capital de España como una nueva City pero el resto de administraciones también han mostrado su apoyo. El Ayuntamiento de la capital ha sido menos entusiasta pero no ha ocultado su predisposición para buscar las mejores fórmulas para atraer a los inversores. Paralelamente, la patronal CEOE y los sindicatos UGT y CCOO han confirmado en público que avalan las medidas que el Ejecutivo regional de Cristina Cifuentes ha impulsado en este sentido.

Medidas para seducir a las grandes empresas

El Gobierno regional ha confirmado que facilitará al máximo la tramitación de los permisos necesarios para iniciar negocios en Madrid o trasladar las sedes de las compañías. No hay que olvidar tampoco la campaña publicitaria internacional desplegada para vender las posibilidades de Madrid, con especial hincapié en el mercado británico. La creación de la Comisaría de la Comunidad de Madrid en Londres ha sido otro paso decidido, situando al frente de la misma precisamente a un inversor de la City, el economista Daniel Lacalle. Aunque no se han concretado, también se ha hablado de ventajas fiscales.

Infraestructuras y conexiones

El diseño radial de España, con Madrid como destino de todas las grandes vías de comunicación, ha sido criticado en muchas ocasiones pero puede ser un factor a considerar por las empresas. Las conexiones con ciudades como Barcelona, Valencia, Alicante o Sevilla son excelentes, incluyendo líneas de alta velocidad y autovías. La ciudad dispone igualmente de infraestructuras de última generación, incluyendo óptimas redes de transporte público. El aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez está igualmente bien comunicado con la capital.

La puerta europea a Latinoamérica

Sin lugar a dudas, uno de los elementos más reseñables. Madrid canaliza ya una parte significativa de las inversiones de empresas europeas en Latinoamérica. Concretamente, entre 2010 y 2014 se movieron más de 55.000 millones de euros en este contexto, con inversiones lideradas en su gran mayoría por empresas españolas. De igual modo, las compañías suramericanas tienen en Madrid una de sus principales plazas comerciales en Europa. Es una gran forma de participar de un mercado en franca expansión.

Un marco tributario general poco ambicioso

Pese a los matices que ha introducido el Gobierno regional, lo cierto es que, comparativamente, la carga fiscal que soportarán las grandes empresas que se instalen en Madrid será superior al que les impone Londres. No hablamos solamente de los impuestos que recaen directamente sobre la actividad de las compañías, sino de los numerosos tributos personales como el IRPF. Una eventual recuperación del Impuesto de Sucesiones o de Patrimonio sería, lógicamente, un desincentivo para los directivos de las compañías extranjeras.

Un país que crece pero con dudas

El crecimiento de la economía española lleva dos años superando con creces a la media de la UE así como a cualquier otro gran país europeo. Sin embargo, persisten no pocos desequilibrios que pueden resultar inquietantes para las grandes empresas. La deuda pública, el desafío soberanista catalán o el hecho de estar más de un año sin conseguir formar gobierno no hablan demasiado bien de la situación en general de España. Un repunte considerable del precio del petróleo también sería muy negativo para el país.

Un fuerte competencia

No hay que perder la perspectiva de que Madrid compite con plazas tan potentes como Frankfurt, Dublín, París o Milán por beneficiarse de una posible mudanza masiva de empresas que hoy se encuentran en la City londinense. Además, no hay que descartar que Londres consiga algún estatus especial que le permita esquivar las peores consecuencias del "Brexit". Sea como sea, la competencia para seducir a los inversores será feroz.

Vía: elEconomista.

Foto: © sepavone