El campo español inicia una campaña de cereal difícil e inédita por la guerra

Campaña del cereal

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España empieza este viernes oficialmente la campaña del cereal 2022-2023, con unas perspectivas especialmente difíciles por la guerra de Rusia en Ucrania y por la reducción de cosechas a causa de las olas de calor y la sequía.

País deficitario en cereales, España recogerá un 30 % menos que en la temporada anterior, lo que aumentará su dependencia de las importaciones, en un momento de alza de costes para agricultores y ganaderos como consecuencia de la invasión rusa y de las dificultades derivadas del bloqueo del grano ucraniano.

La campaña 2022-2023 comienza oficialmente hoy, pero en la práctica en algunas zonas como Andalucía están ya terminando la recolección e, incluso, en otras más al norte, como Castilla y León, Castilla-La Mancha o Aragón, se ven cosechadoras por estas fechas, con semanas de adelanto.

Ese anticipo es una "mala señal", reflejo del cambio climático, y significa también menos rendimiento, han declarado a Efe fuentes de las organizaciones agrarias Asaja, COAG y UPA.

Cosecha de cereal deficitaria

La cosecha española de cereales (trigo, cebada, maíz) alcanzará 17,6 millones de toneladas, con una caída anual del 29,6 %, según los aforos más recientes, los de Cooperativas Agro-alimentarias.

"Es una cosecha corta e insuficiente", ha subrayado a Efe el director de cultivos herbáceos de Cooperativas Agro-Alimentarias, Antonio Catón, quien ha detallado que en España se consumen 100.000 toneladas al día -para alimentos y piensos- y unos 36 millones de toneladas anuales.

Las cooperativas y la patronal de comerciantes Accoe han recalcado que no hay problemas de abastecimiento para España, con previsiones favorables de producción en los países del norte.

Además, Catón ha defendido que la mejora de la calidad, de las semillas y de la maquinaria han propiciado variedades "más resistentes" .

Pero el impacto de la guerra está latente, según el secretario general de Accoe, José Manuel Álvarez, para quien comienza "la campaña más anómala", pues no se había visto el sector antes envuelto en un conflicto entre dos grandes productores (Rusia y Ucrania) y con las repercusiones energéticas actuales.

Los problemas de abastecimiento serán para los países de África y Oriente Medio, clientes del grano ucraniano.

En cuanto a los usuarios españoles de cereales, se aprovisionarán de envíos de Brasil y de EEUU, que, sin embargo, son mucho más caros.

Recogida del cereal

Precios imprescindibles

En relación a los mercados, Catón y Álvarez han subrayado la incertidumbre y la irregularidad de los precios.

Frente a julio de 2021, los precios mayoristas del trigo blando han subido un 71 %; los del trigo duro, un 97 %; los del maíz, un 41 %, y los de la cebada, un 73 %, según los datos de Accoe; pero en junio registraron caídas mensuales el trigo blando (3,71 %), la cebada (5,5 %) y el maíz (0,88 %), mientras que el trigo duro siguió subiendo (5,15 %)

Las cuentas no salen para los agricultores

El responsable de Cereales de Asaja, Pedro Gallardo, ha señalado que con el encarecimiento de los insumos y la producción escasa "las cuentas no salen" para el agricultor.

Ha explicado que de las cuatro grandes autonomías productoras, Andalucía, la más temprana, se ha visto menos perjudicada por el clima que Castilla y León, Castilla-La Mancha y Aragón.

Para Gallardo, el encarecimiento de los costes por la guerra marca todo, tanto combustibles como electricidad o fertilizantes.

Además, las organizaciones agrarias ven preocupante la disminución de superficie de cultivo, una tendencia desde hace diez años, según el responsable de cereales de COAG, José Roales.

COAG también ha aludido al estado global de las materias primas, acentuado con la guerra en Ucrania, que a su juicio, está provocando "la especulación de fondos buitre o de inversión que compran trigo o cebada, lo almacenan y lo venden cuando quieren, de modo que pagan el pato los consumidores".

"Ha habido campañas difíciles, pero ésta es excepcionalmente mala", según el técnico de UPA David Erice.

Incertidumbre sobre la PAC

"Las cabezas de los agricultores echan humo ante una situación caótica que se puede prolongar en el tiempo", ha señalado Erice.

Asimismo, se ha referido a la incertidumbre sobre el plan estratégico nacional de la reforma de la Política Agrícola Común (PAC) que se aplicará en 2023, pues los agricultores desconocen los nuevos requisitos, lo que les impide planificar nuevas campañas y ahora es el momento.

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