Vuelve Supernanny

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Educar a los hijos es complicado. Hay que saber marcar los límites y a la vez establecer una relación de confianza. También es importante mostrarles apoyo pero que ellos entiendan lo que es el respeto. Deben aprender a diferenciar lo que está bien de lo que está mal. Se necesita paciencia, dosis de buen humor, coherencia, una pizca de autoridad y a veces es difícil saber encontrar la medida exacta de todo.

Pero para ayudar a los padres en esta difícil tarea de la educación, hace tres temporadas llegó Supernanny (Superniñera) a la televisión. Desde este viernes la volvemos a tener en pantalla en las noches de Cuatro para presentarnos técnicas imaginativas de cómo reñir a los niños de forma que se les oriente a la vez.

Todo el mundo conoce ya la silla de pensar. Los chavales que no acaban de tener un comportamiento correcto tienen que pasarse un rato sentados reflexionando sobre por qué han actuado de una determinada manera y qué es lo que en realidad deberían haber hecho. Se trata de no imponer el castigo, sino de darle al niño la autonomía y la capacidad de pensar.

El mecanismo del programa es fácil: a él acuden familias que tienen problemas de comportamiento de los hijos. Puede ser de peleas entre los hermanos, de desobediencia o de malas contestaciones. La Supernanny llega a la casa para observar. Durante horas está como simple espectadora, sin decir nada. Y luego pasa a la acción, interviene, da consejos, habla con los padres y con los hijos, e intenta resolver la situación.

En el papel de Supernanny está Rocío Ramos-Paúl, licenciada en psicología y que trabaja según el método cognitivo-conductual.