Hasta un 25% de jóvenes trabaja fuera de su ámbito formativo

Joven fuera ámbito formativo

Joven fuera ámbito formativo

Joven fuera ámbito formativo
La razón principal para estudiar no es salir de fiesta ni pasarlo bien en la universidad. La razón principal es encontrar un trabajo que nos llene y que nos permita ganar dinero, es decir, tener una ocupación. Sin embargo, no todo el mundo lo consigue, pues hasta un 25% de los jóvenes menores de 35 años no están trabajando de lo que han estudiado.
Este estudio, realizado por Eurostat, la Oficina de Estadísticas Europea, nos habla no solo de esta problemática, ya que también nos explica la situación de España con respecto a Europa. Vamos a desgranar este estudio para verlo a fondo, explicando punto por punto la situación actual de los jóvenes con respecto al empleo.

Un 25% de jóvenes que no trabajan de lo que han estudiado

Este estudio se realizó para toda la Unión Europea, teniendo dos grupos de edad, Se incluyeron a los que tenían entre 15 y 34 años, con el título de secundaria o superior y otro grupo, que incluye a los que están entre 25 y 34 años con formación superior, es decir, FP superior o carretera.
El estudio señala que el 25% de los jóvenes de entre 15 y 34 años con formación reglada no está trabajando de lo que ha estudiado, incluyendo tanto FP como carreras universitarias. Si nos ceñimos exclusivamente a estas últimas, la cifra sube un poco más, alcanzando el 27%.
Eso sí, aún quedan preguntas por responder, como por ejemplo en qué sectores afecta más, qué consecuencias tiene esto para el trabajador y para la empresa y cómo es nuestra situación con respecto a Europa. Veremos cada una de ellas un poco más a fondo.

La situación en España es mejor que en Europa

España suele estar a la cola de Europa en cuanto a términos de empleo se refiere. El mejor ejemplo es la tasa de paro juvenil, que es la más elevada de la UE con diferencia. Sin embargo, en este caso, estamos por debajo de la media europea, es decir, que tenemos mejores números que el resto de países. Los peores países en este ámbito son Rumanía, Francia y Eslovaquia, siendo los que peor porcentaje tienen.
De hecho, se han hecho las cosas muy bien en estos últimos años. España ha sido el segundo país que más ha bajado esta discrepancia entre estudios y trabajo desde el 2014 hasta el 2020, solamente superado por la República Checa. Esto prueba que los estudiantes eligen mejor sus carreras, además de la recuperación económica y del mercado laboral producida en esos años.

Los sectores más afectados y los menos afectados

Como siempre, los sectores se han visto afectados de una forma totalmente desigual. Los más afectados tienen que ver con las actividades agrarias y el mundo veterinario. Aquí, el 53% de los universitarios no trabajan de lo que han estudiado, una cifra que subirá hasta el 63% si tenemos en cuenta el total.
Las humanidades ocupan el tercer lugar de este podio, con la peculiaridad de producirse con menor intensidad en la Educación Secundaria que en la universitaria.
Si vemos el caso contrario, es decir, los sectores donde menos intrusismo hay, el sector de la sanidad y bienestar el que más empleabilidad tiene. Ocurre algo parecido con el de las ciencias sociales, un grupo muy amplio, ya que incluye profesiones tan diversas como los abogados y periodistas, con una buena empleabilidad.

Las consecuencias negativas para la empresa y para el trabajador

Esta discrepancia entre lo que se estudia y lo que se trabaja tiene consecuencias negativas para trabajadores y compañías. El trabajador es el que más lo sufre, especialmente por la frustración que supone. La mayoría de ellos han realizado un enorme esfuerzo en realidad sus estudios, tanto en tiempo como en dinero, sacrificando unos años de juventud que nunca volverán. Sin embargo, si no logran trabajar de lo que han estudiado, no verán un retorno en este esfuerzo, generando una enorme frustración.
Por otro lado, las empresas y el mercado laboral también sufren. El mercado laboral descompensado es ineficiente, así que tendrán pérdidas económicas, teniendo muchas veces problemas para conseguir personal. Por otro lado, un trabajador realizando tareas para las cuales no se ha formado no lo hará igual de bien, cayendo en el llamado intrusismo laboral, el cual podría generar también pérdidas.