Dinámicas para aprender sinónimos y antónimos

sinonimosantonimosLa lectura y el uso del diccionario son la clave para aprender sinónimos y antónimos

En el uso de la lengua existen diferentes relaciones que se pueden establecer entre el significado de las palabras. Estas relaciones se enmarcan dentro del campo de la semántica, la disciplina lingüística que las estudia, y pueden ser tanto de similitud como de contrariedad y en diferentes grados.

A un nivel básico, diremos que los sinónimos son palabras diferentes que tienen el mismo significado, aunque si profundizamos un poco más en su análisis, se puede ir más allá con los matices. Algunos ejemplos de sinónimos son feliz- contento, principio- comienzo, partir-dividir, etc. En oposición a los sinónimos, los antónimos son palabras que tienen significados contrarios. Entre los antónimos podemos encontrar relaciones de complementariedad (entre bueno y malo se puede ser regular) o de oposición absoluta, como en el par izquierda-derecha.
Los sinónimos y los antónimos enriquecen nuestro vocabulario, nos facilitan poder expresarnos con exactitud, de manera que nuestros interlocutores entiendan claramente nuestro mensaje, y además, con su uso conseguimos no repetirnos en nuestro discurso.

La mejor manera de aprender sinónimos y antónimos es acudiendo a un diccionario especializado. Existen muchos diccionarios de sinónimos y antónimos, tanto publicados como en la red. Cuando estemos escribiendo nos resultará muy útil utilizar estos diccionarios para cambiar alguna palabra por otra similar y así evitar repetirla, o bien para buscar palabras de significado contrario que complementen nuestra exposición.
Sin duda, lo ideal es que la lectura nos sirva de fuente de sinónimos y antónimos, sobre todo aquella que se complementa con la búsqueda en el diccionario de los términos que desconozcamos. Y si lo que queremos es aumentar nuestro vocabulario sistemáticamente, podemos realizar un fácil ejercicio que consiste en buscar un sinónimo o antónimo de una palabra que conzcamos cada día, crear con él una frase y tratar de utilizarla a lo largo de la jornada en alguna ocasión. Para buscar sinónimos o antónimos puedes utilizar el mismo buscador de internet.
En cuanto a los niños, hasta los 5 o 6 años, edad en la que ya han adquirido la mayor parte de su vocabulario (al menos el básico que les servirá para comunicarse), no resulta muy aconsejable enseñarles sinónimos. Hasta entonces el niño va asociando los objetos y conceptos que aprende con el nombre que les corresponde. Un sinónimo no haría más que entorpecer este proceso. Hasta que la relación entre significante y significado no sea estable, el niño tendrá problemas para darle otro nombre a una cosa para la que ya tiene denominación. En cambio, resulta muy útil trabajar con ellos los antónimos, ya que los niños aprenderán más vocabulario por oposición: arriba – abajo, rápido – lento, alto – bajo, mojado – seco, día – noche, trabajo – juego, duro – blando, hola – adiós, etc.
Foto por teclasorg en Flickr