Lo importante de alimentarse bien

Dieta mediterránea

Dieta mediterráneaLa dieta mediterránea se ha ido perdiendo y con ella la buena alimentación española.

Estudiar, estudiar y estudiar. ¿Y de dónde saca el cuerpo la energía para soportar las horas de trabajo con las que le machacamos día tras día? Parece evidente, pero en el fondo no lo es tanto o, de lo contrario, no la descuidaríamos tanto. Hablo de la alimentación. Alimentarse no solo sirve para tener una salud de hierro. También es lo que nos permite mantener un buen rendimiento físico e intelectual. Por eso es necesario proporcionarles a nuestros hijos una dieta sana y equilibrada. El acto de alimentarse es más complejo que consumir alimentos por doquier, porque hay que comer solo los tipos de alimentos más adecuados y en las cantidades recomendadas. Pero... buf, ¿eso quién lo hace?

Dieta mediterránea

La dieta mediterránea se ha ido perdiendo y con ella la buena alimentación española.


Más bien poca gente, por eso este artículo, como muchos otros dedicados al tema, recoge la importancia de seguir estas pautas. Esta vida apurada, vertiginosa, vivida a la velocidad de un mundo globalizado, nos está haciendo perder uno de los grandes legados de nuestros antepasados: la dieta mediterránea. Los padres somos una clara referencia para nuestros hijos, quienes repiten nuestras mismas costumbre y hábitos, por eso es necesario predicar con el ejemplo.
Los alimentos, según los nutrientes que contienen, se clasifican en Macronutrientes (los que tienen hidratos de carbono, proteínas y grasas, y aportan energía) y Micronutrientes (los que tienen vitaminas y minerales, y regulan el metabolismo). Para que una alimentación sea sana y equilibrada, esta debe incluir entre el 50% y el 60% de hidratos de carbono, entre el 12% y el 15% de proteínas y entre el 25% y el 30% de grasas. Para saber si nuestras comidas cumplen o no con estos porcentajes, es necesario acudir a una serie de tablas gráficas que marcan los nutrientes necesarios para cada persona según edades.
La tolerancia de los padres también se traslada al campo de la alimentación, donde muchas veces por desconocimiento o por comodidad, se les permite a los hijos comer de lo que quieren y olvidamos que lo importante es comer de todo. Todos los nutrientes son importantes porque cada uno de ellos tiene funciones diferentes y juntos crean el armazón de nuestro cuerpo. Es importante asimismo realizar cuatro comidas al día (desayuno, comida, merienda y cena). Una mala costumbre que se ha generalizado es la de picotear entre horas. Esta práctica es peligrosa por dos motivos: porque lo que se picotea suelen ser alimentos con grasa, azúcar o sal en exceso y porque genera en los niños una sensación de saciedad que hace que no tengan hambre cuando llega la hora de una comida principal.
La mala alimentación, sumado al escaso ejercicio físico que realizan las nuevas generaciones de niños, ha provocado un aumento de la obesidad infantil en los últimos años. En España, 3 de cada 10 niños y niñas tienen exceso de peso y las cifras aumentan en el caso de los adultos. Teniendo en cuenta que los obesos tiene más riesgo de sufrir ciertas enfermedades como la hipertensión, la diabetes, cáncer, etc. se ve la importancia de alimentarse adecuadamente a lo largo de nuestra vida y no solo cuando el daño ya está hecho en el cuerpo.
Resumiendo, la familia tiene que intervenir activamente en el cuidado alimentario de los hijos y fomentar hábitos saludables, para ello es necesario que se coma en familia y los hijos sean testigos de pautas de comportamiento a imitar. El desayuno es la comida más importante del día porque es la que nos da la energía para comenzar y aguantar la jornada. En las comidas hay que comer de todo. El agua es vida, las bebidas gaseosas son perjudiciales para la salud. Junto a una buena alimentación, el ejercicio físico nos mantendrá en buena forma. Si seguimos estas pautas, el cuerpo lo agradecerá en silencio y, a largo plazo, nosotros también.
Fuente: ceapa
Foto: Sandstein