Casi un millón de hogares españoles están sin ingreso alguno

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Pese a que desde el propio gobierno y sectores de la banca o de las grandes empresas se dice que España ha entrado en la recta final de la crisis y que a partir de aquí las cosas solo irán a mejor, la situación familiar sigue siendo pésima. No son pocos los sociólogos y periodistas que hablan del fin de las clases medias en nuestro país, porque es sobre ellas sobre las que ha recaído todo el peso de la reforma, aunque los más débiles tampoco han salido ilesos de ésta. Así, en un país que dice ser desarrollado son ya cuatro millones de hogares los que se consideran pobres, y la estadística indica que actualmente 700.000 carecen de ningún tipo de ingresos.

La imposibilidad de encontrar trabajo con un desempleo que alcanza el 26% según cifras oficiales, pero que fuentes no gubernamentales sitúan ya en el 40% de la población activa hace imposible para muchas familias la subsistencia. Si a ello le sumamos los recortes que se han introducido en materia social en todas las administraciones nos encontramos con un ciudadano desamparado convencido de que ya nada le puede salir peor. El Estado le ha abandonado, las entidades bancarias que se rescataron con sus impuestos se aprovecharon de él, y ahora las expectativas le impiden salir del agujero en el que le han metido.

Lo peor de este asunto no es el hecho de que se contabilicen 700.000 hogares españoles sin algún tipo de ingresos, aunque detrás de cada uno de ellos haya rostros únicos que viven una auténtica amargura. Lo peor es que el futuro no parece pintar mucho mejor. Y quizás de lo que no se dan cuenta los gobernantes con las políticas de recortar y subir impuestos al tiempo es que un ciudadano que lo ha perdido todo, y que tiene que seguir pagando una crisis que ni provocó ni de la que es culpable, pierde el miedo a todo. Y ese perder el miedo supone que las cosas pueden no acabar tan bien cómo se piensa.

La imagen que se intentan vender de España es la de que aquí todo va bien. Mientras tanto, la pobreza se adueña de la vida de millones de españoles. Y lo que es peor, el Estado mira hacia otro lado como si la cosa no fuera con ellos. Y puede que los hogares españoles se queden en calma, confiando en que todo pasará. Pero puede que hartos de la situación acaben por decidirse a tomar la justicia por su mano. Y aunque defiendo la democracia y creo en nuestra justicia, en parte, no estarían equivocados en sus reclamos. Veremos que pasa en los próximos meses...

 

Vía: El País

Imagen: mmxls