Ecos y conclusiones del viaje a Kiev

El fútbol puede ser la mejor excusa para viajar. O para hacer una ruta Madrid-Moscú, Moscú-Kiev (vía Minsk), Kiev-Estambul (vía Ankara) y Estambul-Madrid.

El viaje da tiempo para pasar una tarde en cada ciudad. En el caso de la capital rusa, para pasar menos horas de las que te hacen gastar para sacarte el visado. Por cierto, hablando de gastar, gastar horas y euros. Parecía de cámara oculta. Impedimento tras impedimento, que si la carta de invitación, que si el visado, que si el seguro médico…

Si van a viajar en el Mundial, infórmense acerca de la Tarjeta Fan ID. Y si van a la capital,  varios consejos. Preparen un buen saco de rublos porque los precios están disparados. Olvídense del coche porque se encontrarán con unos atascos brutales y el Metro funciona a la perfección. Ármense de paciencia. No todos los rusos saben inglés y créanme que no harán lo posible por entenderle. A mí me sonrió uno en 24 horas. Y gracias.

En Kiev, como se esperaba, las cancelaciones de los especuladores habían provocado que los hoteles tuvieran habitaciones libres el día de la final. Mayoría ‘red’ en una ciudad que no reunía las condiciones básicas para albergar un evento de tal magnitud. En uno de los dos aeropuertos de la ciudad, únicamente taxis piratas negociando precios de los viajes al centro que multiplicaban por diez el precio que tendría con la bajada de bandera. Y ningún stand de la UEFA que informara a los aficionados.

Poco éxito tuvo la taquilla del Real Madrid que obligaba presencialmente a los socios a acudir presencialmente a recoger sus entradas. Que te toque recogerlas en destino es que te toque la china. Aquel al que le toca la entrada con el carnet de su padre o de un amigo y le hacen recogerla en destino termina renunciando y en realidad es como si no hubiera sido agraciado. “La entrada es personal e intransferible”. ¿Cuándo nos quitaremos la careta? ¿Qué porcentaje de los aficionados que estaban en las gradas de Kiev habían sido afortunados en el sorteo?

Evidentemente, la mayoría habían acudido con una entrada a nombre de un familiar o amigo o la habían comprado en la reventa. Es un asunto que debe terminar de solucionar el Real Madrid, aunque por supuesto que se ha mejorado un tema que ahora se lleva con luz y taquígrafos y que en épocas pasadas era una auténtica golfada, con directivos cogiendo tacos de entradas de un cajón mientras un taquillero elaboraba en un cuaderno de anillas y con un boli bic listas que Dios sabe dónde quedaban.

Lo de las entradas, por cierto, también deberían mirárselo los prebostes de la UEFA. Los mismos que sortean cada año en marzo miles de entradas antes de los cuartos de final sabiendo que van a ser vendidas en la reventa privando de ellas a los aficionados de los finalistas.

Porque que hubiera cientos de aficionados ingleses, chinos, noruegos, japoneses… ataviados con indumentaria del Liverpool en el espacio teóricamente reservado para los socios del Real Madrid (en la imagen) deja clara una laguna de seguridad de la UEFA. Y también la peligrosidad de la reventa, porque sin querer muchos socios madridistas pusieron muchas de sus localidades en manos de los aficionados rivales. Los hinchas del Liverpool llegan a menos finales. Y su sueldo casi dobla el de los españoles por lo que el viaje les resultaba más económico.

Hubo alguna pelea a puñetazo limpio. Pero pudo haber muchas más. Y es que los aficionados cada día importan menos en el ‘planeta fútbol’. A la UEFA le importa llenar la hucha. En el lado positivo, los ucranianos fueron muy acogedores. Se desviven por entender y ayudar a unos y otros. Parece mentira que estén a tan pocos kilómetros de Rusia.

Vuelo de Kiev a Turquía. En un avión repleto de hinchas del Liverpool con cara de pocos amigos. Todos cortados por el mismo patrón, como fabricados en serie, aunque respetuosos al oírme hablar español. En Estambul -la sorpresa positiva del viaje- también se había seguido con pasión la final de la Champions. Y allí, en tono distendido, unos guías locales nos reprendieron porque Sergio Ramos hubiera lesionado a Salah, pero se tomaron bien mi respuesta de que la causa era que el de Camas estaba ‘cachas’ y el egipcio debilitado por el Ramadán. Unas risas entre todos y a la mañana siguiente, regreso a España. Con la decimotercera.