Miera: “Las victorias de Induráin nos dieron moral para los Juegos”

Vicente Miera pasará el 8 de agosto paseando por la playa de El Sardinero. Hace 25 años, la selección olímpica que él dirigía conquistaba ante Polonia (3-2) el oro en Barcelona’92, la primera gran victoria del fútbol español desde la Eurocopa del 64. No conserva la medalla, porque la cedió al Museo del Deporte de Santander, pero sí muchos recuerdos con los que nos acerca al sueño de aquella noche de verano.

¿Qué recuerdos tiene del 8 de agosto de 1992?

Recuerdos inolvidables porque lo conseguido aquel día fue de gran emoción. Habíamos trabajado mucho, estuvimos 54 días concentrados, la gente tuvo un comportamiento fantástico en todos los sentidos y todo terminó bien. Ver el Camp Nou lleno de banderas de España y la resonancia que tuvo a nivel nacional fue una gran satisfacción. Pero siempre quiero recordar el trabajo previo en Cervera de Pisuerga de unos jugadores fantásticos que aunque en aquella época eran jóvenes han llegado muy lejos.

¿Imaginó aquella noche que ese oro tendría tanta trascendencia?

Disfrutamos de la alegría del momento. Éramos conscientes de que habíamos conseguido algo, pero te centras más en disfrutar el presente.

¿Dónde guarda aquella medalla?

Está expuesta aquí en Santander, en el Museo del Deporte.

Cuentan que hubo nervios en la concentración porque los jugadores exigieron acudir a la ceremonia inaugural…

Sí, pero todo dentro de la normalidad. Ir a una ceremonia cuando tienes un partido es complicado, pero yo también entendía que son situaciones que se dan una vez en la vida y veía lógico que estuvieran ilusionados. Al final como se cambiaron las fechas y fue primero el partido y luego la ceremonia todo se desarrolló bien. Después de la final, incluso, los jugadores quisieron conocer el ambiente de la Villa Olímpica.

¿Seguían los Juegos por televisión, asistían en directo a alguna otra competición?

Sí estábamos pendientes de la televisión aunque como grupo no asistiéramos a competiciones, también porque estábamos en Valencia, otra cosa es ellos a nivel particular cuando tenían sus días libres. Recuerdo que en la concentración previa a los Juegos a nosotros nos entretuvo mucho Induráin, con sus victorias en el Tour de Francia, que de paso nos dieron a nosotros mucha moral.

El análisis de los rivales sería más complicado que ahora, sin internet, con medios técnicos limitados y con jugadores y sistemas menos conocidos que los de las selecciones absolutas…

Así es, no era fácil. A alguna selección como Colombia, que era la favorita, le hicimos un seguimiento. Y cuando salió el sorteo, Maldini, que me conocía, vino a verme y me ofreció vídeos de los rivales. A los dos días los teníamos todos y fue una ayuda estupenda.

Usted era el segundo entrenador español en el 12-1 a Malta, cuéntenos la diferencia en los días previos de aquella noche de Sevilla y los que precedieron a aquella noche de Barcelona…

Lógicamente era más previsible la segunda victoria una vez que estás en la final, pero yo también confiaba en que se podía conseguir la goleada a Malta. El último rival de Malta antes de nosotros fue Holanda, y yo fui a Holanda a ver el partido. Me acuerdo que cuando acabó, llamé al hotel, hablé con Miguel Muñoz y le dije: “Miguel, no sé si vamos a meterlos o no, pero oportunidades vamos a tener seguro”. Porque Holanda ganó por seis y estuvo toda la segunda parte enredando, casi dando por bueno el resultado. A mi regreso me dijo Miguel Muñoz: “Se lo he contado a los jugadores y les ha subido mucho la moral”. Y es que se podía hacer, era una cuestión de ritmo, la diferencia era grande tanto futbolística como en cuanto a la condición física a medida que pasaran los minutos.

A Polonia la conocíamos muy bien. Sabíamos que era complicado, con buenos interiores y un buen ataque, pero las cosas iban muy bien, sin expulsados, con todos los jugadores colaborando y un ambiente muy agradable. Porque a veces las cosas van bien pero cualquier detalle trastoca todo. Y aunque no fue fácil y comenzamos perdiendo, todo salió rodado, porque jugamos muy bien. Nuestro medio campo con Guardiola, arriba teníamos a Luis Enrique, Alfonso, Kiko… Eran grandes jugadores. Aunque en ese momento Kiko venía del Cádiz que estaba en Segunda o Toni venía del Figueras, los que no habían dado el salto ya apuntaban.

¿Qué futbolista de aquellos creía usted que llegaría más lejos?

Todos podían llegar. Recuerdo que en la defensa teníamos a Solozábal, que siempre fue mayor. Una personalidad increíble. Y esa personalidad la transmitía a los compañeros. Tener a Solozábal en un equipo era una delicia porque te facilitaba todo siempre. Era un chaval con mucha preparación, con mucha personalidad y tenía mucha influencia sobre el grupo. Tenía mando. Ya lo tenía en el Atleti cuando empezó, que era un crío. Pero todos tenían cualidades para poder llegar y todos se portaron fantásticamente.

¿Había tiempo para la política en la concentración? ¿Recuerda alguna distracción en ese sentido?

Sólo pensaban en el fútbol. Eran chavales jóvenes con mucha personalidad, cada uno dentro de su estilo pero muy comprometidos y que facilitaron que el ambiente fuera muy bueno. Y a ese ambiente contribuyeron los 36 preseleccionados, no sólo los que finalmente jugaron. Porque primero hice una convocatoria previa de 36 jugadores, que luego reduje a 30, y al final se quedaron 20. Y cuando iba comunicándoselo a los descartes, ellos me daban moral a mí. “Míster, no se preocupe, que nosotros estamos para ayudar…”

¿Y en la selección absoluta? ¿Le instó algún futbolista a que no le convocara por motivos políticos?

Nunca me plantearon un tema así. En realidad a la selección va el que quiere. Si tú le llamas, el que dice “Míster, no quiero ir”, no va… Pero ese tema en concreto ni me lo han planteado ni lo he visto siquiera de lejos.

Al margen de la irrupción de la Quinta del Buitre años antes, ¿rompió definitivamente la Quinta de Cobi el concepto de ‘la furia’?

Es que a mí eso de la Furia… Eso son frases hechas. El fútbol español siempre ha tenido calidad, aunque ahora haya más jugadores que se impliquen por la Selección. Hay muchas formas de ganar, la cuestión es tener claro lo que quieres hacer. Si conoces a los rivales, te conoces tú, con tus puntos fuertes y débiles, hay que explotar eso y prepararse a base de entrenamientos. Y eso los jugadores lo comprenden. Cuando juegas ‘a lo que salga’ la cosa se complica.

¿Qué comentario le ha halagado más de lo que ha escuchado en estos 25 años sobre aquella medalla y cuál le ha molestado?

Lo mejor fue la resonancia que tuvo entonces, recién conseguida la medalla, con el recuerdo del público entregado. Quizás hay que lamentar que los años pasan y todo se olvida, pero ahí quedó la gesta. Aquello fue bonito mientras duró.

Hablando de medallas, ¿intentaron ponerse la medalla algunos que no la habían merecido?

Lo importante es que nos la pusimos los que estuvimos allí.

¿Le sorprende que un exseleccionador pague la fianza de la cárcel de un vicepresidente de la Federación Española?

Son temas de amistad, no tengo nada que decir.

También tengo que preguntarle si en su paso por la selección vio algún movimiento extraño de Villar o cercano a él.

Yo me he dedicado a entrenar, y he sido profesional del fútbol. Siempre he estado vinculado al ámbito deportivo, así que no puedo hablar de otros aspectos.

Usted fue campeón de europa y ganador de siete Ligas como futbolista con el Real Madrid, seleccionador absoluto, y como entrenador subcampeón de Liga y Copa con el Sporting, técnico del Racing que goleó al Barça y al Madrid, y ascendió a un Oviedo que rozó Europa… ¿Le molesta que su nombre esté tan vinculado a aquel oro olímpico?

No. Soy consciente de que algunos logros tienen más trascendencia que otros, aunque conseguí tres ascensos en los tres años que entrené en Segunda y también quiero recordar el subcampeonato de Europa de selecciones como segundo de Miguel Muñoz. También me acuerdo de cuando empecé con el Langreo en Tercera y estuvimos a punto de ascender pero nos cruzamos con el Rayo… Pero comprendo que el oro olímpico tuvo mucha repercusión.

¿Puede asemejarse este Madrid al de las cinco Copas de Europa consecutivas?

Es muy difícil repetir aquello porque el fútbol va cambiando y cada día hay más igualdad. Y al margen de los números, es difícil comparar porque ha evolucionado técnica, táctica y físicamente. Y hoy se conoce todo el mundo. Da igual que estés en Australia, porque juegas un partido y al momento ya pueden analizarte los rivales sin desplazarse.

Sin embargo no corren buenos tiempos para el equipo de su tierra y el binomio asturiano…

Son épocas que se pasan, pero irán hacia arriba porque tienen una trayectoria muy importante. Tanto el Racing, como los dos equipos asturianos, en los que pasé 13 años, son equipos que pasan por baches como todos pero estoy seguro de que los tres acabarán remontando.

¿Cree que algún jugador puede valer 222 millones de euros?

Está claro que Neymar es un gran jugador. Y ya el resto es oferta y demanda. También es que ha entrado gente en el fútbol que parece que gana esto todos los días (Risas) ¿Un poco desorbitado? Pues sí, parece que el fútbol se ha salido de los parámetros normales, pero es lo que manda el mercado.

¿Qué futbolista se ha quedado con ganas de entrenar en su carrera?

Ya de jugador tuve los mejores compañeros que pude tener y de seleccionador y de entrenador ocurrió lo mismo así que he quedado muy satisfecho.

¿Dónde reside a día de hoy? ¿Sigue vinculado al fútbol?

Reparto la mayor parte de mi tiempo entre Madrid y Santander. Aunque no es a nivel profesional, sigo vinculado al fútbol a través del Comité Nacional de Entrenadores en el que soy vicepresidente, acudiendo a reuniones y charlas representando a España como próximamente, que tenemos un Congreso en Belgrado. Y evidentemente, sigo viendo mucho fútbol…

¿Cree que Madrid debe volver a intentar albergar unos Juegos?

¿Por qué no? Unos Juegos Olímpicos atraen gente, y aunque es complicada la organización es también un acontecimiento muy bonito. Unos Juegos son espectaculares.

¿Va a celebrar de alguna forma especial el 8 de agosto? ¿Ha vuelto a ver alguna vez el vídeo de aquellos partidos?

No los he visto, porque tengo los partidos bien grabados en la memoria y no me hace falta volver a verlos. Será un día normal en el que estaré aquí en Santander, pero está claro que me acordaré.

Entrevista original publicada en Republica.com el 6/8/2017