El tiempo hará justicia con Casillas

El Real Madrid homenajea a Casillas en su adiós. Un reconocimiento para agradecer al portero su carrera dedicada al club y para que la directiva no reciba críticas porque una de sus leyendas se va, como sucedió con Raúl, sin el halago merecido. Casillas, uno de los mejores guardametas españoles de la historia y más que posiblemente el mejor de los últimos treinta años, dice adiós tras haber sido injustamente tratado. Con homenaje o sin homenaje.

Sus pecados han sido ser un bonachón, tener una novia periodista, enfrentarse a un entrenador marrullero que puso pies en polvorosa pero dejó un buen número de acólitos por el camino y haber peleado por continuar en ‘su’ Real Madrid.

Tener una novia periodista -o reportera- le costó caro. Si otro reportero hablaba de la información del Real Madrid, no pasaba nada. Pero si lo hacía la novia del portero, éste era acusado de filtrador aunque las informaciones estuvieran a la orden del día en todas las redacciones. Por no hablar de los que años atrás, aficionados y plumillas, hicieron a su novia responsable ¡del gol que nos marcó Suiza en el Mundial! ¡Decían que le había distraído! Luego cuando España fue campeona y Casillas una estrella, no salieron a convertirla en una de las artífices del triunfo... Aunque siempre nos quedará 'el beso', una escena digna de 'Oficial y Caballero' con el que Casillas le dio en los morros -qué coincidencia- a más de uno. Podría haber levantado el dedo corazón mirando a la cámara, pero para bien y para mal, ése no es su estilo.

El entrenador más dañino para la historia del Real Madrid también le hizo mucho daño, fundamentalmente cuando el guardameta, en su condición de capitán de la selección española, llamó a su amigo Xavi para apagar el fuego que había originado el pirómano portugués.

La marcha del pirómano desesperó a sus fieles, los que compraban a ciegas el discurso de ‘la culpa es de la prensa’, ‘hay una persecución contra nosotros’ y ‘al enemigo ni agua’. Son los que creen que el fútbol es algo así como una guerra y los que son engañados por individuos que cuando pierden quieren desviar la atención señalando a otros culpables.

Resentidos por el adiós del líder de la ‘secta’ no dudaron en poner precio a su cabeza. Y comenzaron a insultar al portero del que afirman que es su equipo en su propio estadio, a faltarle al respeto cuando daba un paseo con su mujer y su hijo, o incluso a utilizar las redes sociales para acosarle haciendo bromas sobre su hijo o para tratar de convertir en trending topic un hashtag pidiendo su marcha. Eran los rescoldos del fuego del pirómano.

Y Casillas, que desgraciadamente ha sido más reconocido por las aficiones de otros clubes que por la suya propia, tragó saliva, aguantó carros y carretas y continuó trabajando. Por su carácter, cometió el error de no hablar más frecuentemente, pero optó por la decisión de comparecer lo justo, siempre afirmando que su deseo era continuar en el Real Madrid. Mientras, en los despachos daban la callada por respuesta en lugar de defender a su capitán.

Afectado o no por todo ello, su rendimiento bajó. Y con la presión de tener en contra a un grupúsculo de tu afición que trataba de hacerle la vida imposible y un presidente que no le valoraba lo suficiente –esperemos que Ramos no haga las maletas- soportó como pudo una losa demasiado pesada. Posiblemente tendría que haberse marchado antes. Pero aguantó. Hasta ahora.

Felicidades a los que sólo piensan en ganar cueste lo que cueste. Felicidades a los que piensan que un club de fútbol no tiene sentimientos y sólo es una empresa. Mi pesar por los románticos que piensan que el fútbol es un deporte y defienden sus valores y que hoy reconocen a un jugador que ‘mamó’ el Real Madrid desde pequeño, que ha sido un ejemplo como deportista y como persona y que con el paso de los años recibirá el reconocimiento que hoy no tiene. Con homenaje o sin homenaje.