No habrá huelga

No debe haber huelga. Las reivindicaciones de la AFE son lícitas y el Gobierno, aunque no las comparta, debe sentarse a negociar para no pagar un alto precio político en vísperas de las elecciones. Es cierto que hay muchos actores secundarios encizañando entre las partes. Villar, enfrentado frontalmente con el CSD porque esgrime que ya presentó las cuentas de las RFEF y no tiene que volver a justificarlas (que si están en orden no sé qué problema tiene en presentarlas de nuevo) se ha alineado con los futbolistas para aprovecharse de la tesitura. Tebas, enfrentado con Villar y agradecido al Gobierno por haber atendido su reclamación de haber aprobado con urgencia el Decreto Ley que regula los derechos televisivos, se ha puesto de parte del Gobierno. Villar y Tebas, Tebas y Villar, tienen intereses creados en esta historia. Sucede lo mismo con los clubes de fútbol, a quienes perjudicaría una huelga en el tramo final de la temporada. Velan sólo por sus propios intereses y no por los de sus empleados y tampoco apoyan la huelga.

Pero los dos actores principales en esta historia, los futbolistas y el Gobierno están condenados a entenderse. El anuncio de huelga de los jugadores es justificado, por mucho que algunos medios -también con intereses creados, en este caso por su guerra particular con Villar- traten de vender a la opinión pública la idea de que los futbolistas son millonarios y hacen huelga porque quieren pagar menos a Hacienda. Mienten.

Los futbolistas, protagonistas del circo del balón, reclaman que no se haya contado con ellos a la hora de elaborar el Real Decreto. La AFE defiende los intereses de todos los futbolistas, no sólo de las estrellas de Primera División, y reivindica que al igual que en otros países, el porcentaje destinado a los futbolistas modestos de Segunda División sea más alto. Y que se beneficie también al fútbol humilde de Segunda B. Solicitan que, compartiendo que los clubes se vean obligados a cumplir con sus obligaciones tributarias, estén también obligados a pagar sus deudas con los jugadores. Al margen de asuntos como que las comisiones de los representantes en los fichajes se imputen a los clubes y no al fichado. Todo son reivindicaciones lógicas. Aunque esos medios contaminados y contaminantes insinúen también que todo es una maniobra de los futbolistas para plantarse ante Hacienda porque el fisco les está investigando.

Las reivindicaciones, planteadas ayer en un tono muy conciliador por Rubiales en presencia de Casillas, Sergio Ramos, Xavi, Iniesta y Juanfran, entre otros, afectan a todos los futbolistas, no sólo a los millonarios, quienes en muchas cuestiones lo que tratan es de defender a los jugadores que no salen por televisión y a los que los impagos de su equipo no le permiten llegar a fin de mes.

El Gobierno debería haber contado con ellos. Y ya sea porque se percate que debería haberlo hecho -que va a ser que no- o bien porque por motivos electorales un parón que afecte a las dos últimas jornadas de Liga y a la final de la Copa del Rey, en vísperas de los comicios autonómicos, perjudica a todos, y el primero, al partido del Gobierno -que va a ser que sí-, los dos actores principales deben sentarse juntos y llegar a un acuerdo. Es lo más lícito y previsible, porque puede tramitarse una enmienda de urgencia en el Congreso y modificar el Decreto Ley. Las dos partes están condenadas a entenderse. Hablarán, lo solucionarán y no habrá huelga. Y ganará, entre otros, el fútbol.