La magia de los primeros años del Tour

Quedan apenas unos pocos días para que dé comienzo una nueva y apasionante edición del Tour de Francia, que este año contará con uno de los trazados más duros de su historia con seis finales en alto.

Esta vez se espera una lucha encarnizada entre Chris Froome (Team Sky), Alberto Contador (Tinkoff-Saxo), Alejandro Valverde (Movistar Team), y Vincenzo Nibali (Astana), que se jugarán buena parte de sus opciones en la montaña, sobre todo en la décima etapa, Les Planche des Belles Filles, y en la decimoctava, con final en el mítico Hautacam, pasando antes por el Tourmalet.

Qué imágenes nos ha dejado el Tourmalet. ¿Quién no se acuerda de aquel descenso de 1993 de Rominguer e Induráin que pasó a la historia de este deporte? Sin embargo, mucho antes de eso, mucho antes de que los españoles se sentasen en el sofá a ver las gestas del ciclista navarro y mucho antes de que el ciclismo fuese el deporte tan profesionalizado que es hoy, había unos hombres que corrían subidos a una bicicleta jugándose la vida por amor al deporte y, lógicamente, sin tanto dinero de por medio, en etapas que tardaban varios días en completarse. Eran los comienzos del Tour, a principios del siglo XX.

Esos primeros años de la prueba francesa salen a luz en el libro ‘Los años heroicos del Tour de Francia (1903-1914)’, de Ignacio G. Iglesias, en el que el autor habla de aquellos ciclistas no tan conocidos para el gran público que sin embargo contribuyeron a engrandecer la leyenda del Tour.

“Mi hermano se suicidó por amor”, decía un ciclista llamado André Pottier refiriéndose al vencedor del Tour en el año 1906, quien se había quitado la vida al ser engañado por su mujer. Dos años antes, en 1904, los cuatro primeros clasificados en la general final fueron descalificados por hacer trampas en una carrera donde hubo peleas, amenazas y hasta disparos y donde apareció el primer villano de la historia ciclista.

El primer Tour se corrió en 1903 y fue ganado por pequeño deshollinador. El belga mejor clasificado en esta edición fue, años más tarde, torturado y asesinado por soldados alemanes. En 1907 un “aristócrata” millonario corrió el Tour de una forma muy peculiar. El miedo a los osos impera en 1910. En 1911 irrumpe el temible Galibier y aparece el primer mercenario de la bici. En 1913 participa por primera vez un ciclista africano en la carrera y en 1914 lo hizo el australiano que venció al tren.

Hazañas insuperables del corredor con peor suerte de la historia; el caso del envenenamiento; el ciclista amigo de un temible bandido; el primer corredor fallecido en la prueba francesa; el ciclista acróbata; la supermujer que quiso correr el Tour; el primer español era francés; el espía sobre pedales; el ciclista furioso que se enfrentó a Henri Desgrange, el autoritario creador de la carrera.

Campeones de leyenda, etapas infernales, gloriosas escapadas, triunfos agónicos, amoríos y traiciones, locuras y ternuras, fracasos y éxitos inesperados, héroes contra la nieve y la lluvia, intrigas y desengaños, confabulaciones, brutales accidentes, tragedias, trampas, dopajes, el drama de la guerra, y hasta asesinatos. Todo ello aderezado con algunos breves y entretenidos episodios históricos de aquellos tiempos heroicos. Es el Tour; la grandeur de la France.

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