‘La Roja’ ha ganado

Reproducimos el artículo de opinión publicado en Republica.com el 1 de julio:

El varapalo brasileño a la selección española afortunadamente no ha menguado la ilusión y la confianza de una afición agradecida a un equipo que nos ha hecho vivir infinitos momentos de felicidad. Y eso, a pesar de que en las últimas horas algunos hayan recurrido al extremismo, tan habitual en estos casos. Hay extremistas que exigen que no se haga crítica alguna y que si se pone algún ‘pero’ a la actuación de ‘La Roja’ en Maracaná no se celebren en el futuro hipotéticos triunfos. Los hay también, por el contrario, que tratan ya de jubilar a los campeones del mundo sólo por haber perdido ¡un partido!

Pero en situaciones como ésta, hay que ser crítico y analíticos a la vez que agradecidos. Hay que ser analíticos, tanto la prensa como los aficionados, porque el análisis y la crítica forman parte del fútbol y lo enriquecen, y esos análisis, colectivos o individuales, no deben entenderse como ataques, porque no lo son. Si se juega bien, se dice, y si se juega mal, también.

Hay que ser críticos y decir que Arbeloa tuvo una actuación horrible, que Xavi e Iniesta quitaron la razón a los que les equiparan a Messi, que Ramos se equivocó al saltarse el orden de lanzadores de penaltis -y Del Bosque por consentirlo-, que Torres brilló contra Tahití pero fracasó contra Brasil y que el seleccionador estuvo falto de reflejos para arreglar el desaguisado. Todo ello, en una mala actuación colectiva en la que se desaprovechó una nueva pena máxima (10 penaltis fallados en 23 lanzamientos en la ‘era Del Bosque’ deberían obligar al salmantino a una profunda reflexión y a intensificar su entrenamiento).

Dicho esto es obligado recordar que estos mismos internacionales –y la mano izquierda de Del Bosque en dos de los tres títulos- han hecho a España campeona del mundo y bicampeona de Europa. ¡Cómo suena! “Campeones del mundo. Y dos veces campeones de Europa”. ¡Que nos lo hubieran dicho hace diez años!

Estos jugadores ya son parte de nuestra historia. No somos conscientes de ello porque todavía vivimos en la nube de los éxitos recientes, pero a estos futbolistas cuando más les valoraremos será en el futuro, dentro de quince, veinte, treinta… o cincuenta años. Vayan ustedes  a saber.

Y lo que hemos vivido -o estamos viviendo, aunque hablaría más en presente perfecto- no lo volveremos a ver. Quizás se repita, quién sabe, dentro de cien o doscientos años, pero ustedes y yo estaremos a otra cosa.

Porque estos futbolistas han hecho felices a millones de españoles con las páginas más bellas de la historia de nuestro deporte rey. Porque estos jugadores han olvidado los colores de sus clubes y han jugado todos a una para conquistar un título tras otro. Y porque siempre lo han hecho desde la humildad, desde que levantaron la primera copa hasta que fueron abucheados en Brasil desde el primer minuto del primer partido, donde también fueron ejemplares al felicitar a sus rivales. En la victoria y en la derrota, han sido ejemplares. Casos como éste –o el de Rafa Nadal, me pongo de pie- justifica con creces que se profese admiración de por vida a sus protagonistas. No sólo por haber ganado. Si no por cómo han ganado. Como lo ven, a mí, pese a la crítica, ‘La Roja’ también me ha ganado. De por vida.

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