Mourinho, the worst (one)

Artículo publicado en Republica.com el lunes 6 de mayo. Parece que por fin se va. Menudo alivio. Es un buen entrenador. Pero en estos tres años ha sido altamente nocivo tanto para el Real Madrid como para el deporte en general y el fútbol en particular.

Se va a marchar demostrando por enésima vez cómo es. Lo hace dando coces y de forma execrable, faltando al respeto al club que le ha protegido, ensalzado, dado cobijo y que le ha convertido en el entrenador mejor pagado del mundo. No quiero parecer ventajista. Llevo tres años denunciando sus desmanes. En las victorias y en las derrotas. Mourinho ha sido ‘the worst one’ en la historia reciente del Real Madrid.

Mourinho ha sido pendenciero. Las ha tenido tiesas con UEFA, con FIFA, con los árbitros, con otros entrenadores, con Valdano, con Toril, con parte de la afición, con sus jugadores y con la prensa. Nadie se ha escapado de sus ataques ni de su carácter dictatorial.

Mourinho ha sido macarra. Un entrenador que encierra en su despacho a un periodista para amedrentarle habla por sí solo de su valía como persona.

Mourinho ha sido camorrista. Como cuando se enteró de que Casillas había llamado a Xavi para hacer las paces, cuando escuchó algún pitido en el Bernabéu o leyó que algún columnista le criticaba.

Mourinho ha sido grotesco. Sólo hay que recordar escenitas como la del derbi liguero en el Bernabéu, cuando salió al césped media hora antes ante un estadio semivacío para Bernabéu para que le silbaran o sus múltiples numeritos en las ruedas de prensa.

Mourinho ha sido extravagante. Lo de llevar al hijo en el autobús del equipo aprovechándose del cargo como si se tratara de Disneyland no habla bien de él. Me ha recordado a épocas pasadas tan lamentables como cuando el autobús del Real Madrid paraba en la gasolinera de vuelta a casa para que el directivo de turno comprara hielo para su cubata.

Mourinho ha sido negligente. Increíble que se consienta a un entrenador hacer pellas en un entrenamiento para marcharse a Londres a pasar el día, o negarse a representar al club en una gala de la UEFA para ver el entrenamiento de su hijo en el Canillas, por no hablar de cuando recientemente se negó a dar órdenes en la banda contra el Valladolid cuando su equipo perdía “porque no era necesario”.

Mourinho ha sido necio o hipócrita, porque ignoró u ocultó los logros de Del Bosque en su última ‘lista de la compra’ o el nombre de Valdano, quien ha ganado tantas Ligas como él en sólo año y medio en el club.

Mourinho ha sido desconsiderado. Sus ausencias en las ruedas de prensa -que el real madrid no debía haber consentido- no sólo han hecho daño al periodismo -que gracias a él se ha hartado de vender periódicos-, sino a los aficionados que quieren saber qué piensa su entrenador.

Mourinho ha sido antideportivo. Se ha hecho famoso por sus tretas para llegar a la victoria de cualquier forma. Dejar el césped alto para dificultar el juego, presionar a los árbitros, declaraciones polémicas, gestos provocadores, menosprecios y broncas han formado parte de su decálogo, lo que ha dilapidado parte de la imagen señorial del reconocido como Mejor Club del Siglo XX.

Mourinho ha sido un líder sectario. Ha logrado que muchos aficionados madridistas se creyeran su discurso de “O con Mou o contra el Madrid” y hayan emprendido una cruzada contra los que denunciaban las artimañas del luso.

Mourinho ha sido un zopenco. Porque es fácil llevarse bien con la prensa afín al madridismo, por mucho que ésta sea más libre e independiente que la que sirve al Barcelona. O al menos es fácil comprender que llevarse mal con todo el mundo sólo puede resultar perjudicial tanto para ti como para tu equipo.

Mourinho ha sido un ventrilocuo. En ocasiones ha dejado de ser entrenador del Real Madrid y ha mostrado su polivalencia. Igual que José Luis Moreno sacaba de la caja a Macario y Monchito, el portugués utilizaba a un portavoz para que la liara en twitter con malas maneras y a otro que saliera a las ruedas de prensa para no decir nada.

Mourinho ha sido irreverente. Cuando la afición -que recordemos que le paga, al pertenecer el Real Madrid a sus socios- le cuestionó, no dudó en afirmar que “algún día los que llorarán serán ellos”. Sí, pero de alegría. Y eso que su afición le ha defendido a ultranza, contra viento y marea y le ha perdonado lo imperdonable, mientras él seguía con críticas al público del Bernabéu y piropeando a las aficiones rivales.

Mourinho ha sido un mentiroso. El portugués afirma que el Real Madrid no le ha traído lo que pidió -en boca de uno de sus ‘muñecos’-, cuando el Real Madrid ha gastado en sus caprichos 169 millones de euros. Ahora dice que no sabe dónde estará el año próximo. Si no fuera porque le conocemos, sería para echarse a temblar.

Mourinho ha sido un envidioso. Nunca ha digerido bien las derrotas. Tuvo celos de Valdano, al que persiguió hasta cargárselo, de Guardiola (“me daría vergüenza ganar así”) y de Del Bosque, cuestionando su Balón de Oro.

Mourinho ha sido un cínico en reiteradas ocasiones, como cuando quiso ‘vender’ que sus problemas con Casillas se limitaban simplemente a asuntos deportivos, lo que él mismo ha desmentido posteriormente con nuevas declaraciones.

Mourinho ha sido torpe. Sólo le ha faltado anunciar su marcha a bombo y platillo. Al dueño de un restaurante en Londres le anuncia que pronto lo visitará “todas las semanas”, a los técnicos del Canillas les enseña la foto del autobús del Chelsea y les dice que pronto irá subido en él, a un periodista italiano le comenta que el año próximo estará fuera de la Casa Blanca…

Mourinho ha sido altanero. Al menos al recordar el ‘alcorconazo’ para que sus fracasos no lo parecieran. Luego, cuando el Barcelona le endosa una ‘manita’, esgrime que son tres puntos más.

Mourinho ha sido egocéntrico, hablando siempre en primera persona de sus logros y sus Copas de Europa. En vísperas de algunos partidos, no iba a jugar el Real Madrid, sino Mourinho. Y el club madridista no buscaba la ‘Décima’, sino Mourinho la tercera. Hasta inventa sus motes, desde el ‘Special One’ hasta el ‘Only One’.

Mourinho ha sido un inepto y ha demostrado que el Real Madrid le venía grande, por difícil que sea gestionar el entorno blanco y los egos de su vestuario. Ha creado en el entorno un monstruo que al final le ha devorado y ha demostrado que se puede ser el mejor entrenador del mundo en equipos mediocres pero un entrenador mediocre en el mejor equipo del mundo.

Mourinho ha sido un resentido. Sus últimas -ojalá que sean las últimas- apariciones repartiendo estopa a diestro y siniestro contra informadores críticos, jugadores que militan en su plantilla o contra los anteriores entrenadores del Real Madrid, así lo demuestran.

Mourinho ha sido un fracasado. Vino a por la Décima con un cheque en blanco, con la vitola de mejor entrenador del mundo y con la plantilla más amplia del planeta y se va sin lograrla. Ha errado en la política de fichajes y no ha cumplido sus objetivos, pese a que se ponga medallas por las semifinales alcanzadas.

Sus súbditos recuerdan que los equipos por los que pasa tardan en asumir su marcha. Esos equipos no eran tan grandes como el Real Madrid. El club que “cuando pierde da la mano”, el del señorío, el Mejor Club de la Historia, el del fútbol de Di Stéfano, Gento, Butragueño y Zidane, el club por el que lloran millones de personas en todo el mundo, se merece algo mejor. Que se vaya, o le echen. Nunca debió venir. Mourinho, has sido ‘the worst one’.

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