Florentino, la final tiene que ser en Madrid

(Publicado en Republica el 1 de marzo). Estupefacto me quedo cada vez que me llega una información acerca del presunto deseo del Real Madrid de solicitar que la final de la Copa del Rey se dispute en el Camp Nou, o a su defecto en San Mamés, o en Mestalla o incluso en el Sánchez Pizjuán con tal de no jugar en Madrid, que es por cierto la pretensión del Atlético. ¿Pero esto qué es? ¿Una broma de mal gusto? ¿Querrá el Real Madrid que sus socios se desplacen 600 kilómetros para enfrentarse a otro equipo de Madrid?

Me froto los ojos y no termino de creerme lo que me leo o lo que me cuentan. ¿Qué pretende el Real Madrid? ¿Contentar a sus caprichosos jugadores porque envalentonados tras ganar en el Camp Nou quieren ganar la Copa en Barcelona? No, señores, no. Ustedes a jugar, el entrenador a entrenar y yo a dirigir. Y en este asunto, deben primar el sentido común y la opinión de los aficionados.

La final tiene que ser en Madrid por respeto a sus socios (el noventa por ciento de las entradas madridistas irán a parar a sus manos). Si Florentino, al que le gusta tanto hacer encuestas preguntando que a qué jugador ficharían para la siguiente temporada, preguntara este sábado en las puertas del Bernabéu dónde debe jugarse la final, la capital de España ganaría de forma aplastante. Los socios tienen motivos tanto económicos como laborales. Presumiblemente será el domingo y mucha gente de bien madruga el lunes, pero si el Madrid alcanza la final de la Champions podría hasta jugarse el viernes.

Pregunte usted, Florentino, y el 90 por ciento de los socios le dirán que prefieren el Vicente Calderón antes que coger la maleta. Otra cosa son las encuestas en la web de Marca, donde como a nadie le amarga un dulce, los aficionados presuntamente madridistas que votaron eligieron el Camp Nou. Porque les puede el morbo de imaginarse el estadio barcelonista repleto de banderas españolas mientras suena el himno. Pero los que votaron eso, desde los ordenadores de toda España, por cierto, no viajarán a la final, porque sólo llegará para los socios o incluso para los socios abonados. Al margen de que el Barça pondría mil y una trabas en caso de que llegara la petición -y de que el sentido común dicta que si al madridismo le dolía que hace un año el Barça y el Athletic pudieran ‘blasfemar’ en su estadio ahora no deben tratar de jactarse en territorio enemigo.

La final tiene que ser en Madrid porque salvo en el Camp Nou –hipótesis utópica- el resto de opciones ofrecerían a los hinchas del Real Madrid y el Atlético menos localidades que el coliseo madridista y el atlético.

La final tiene que ser en Madrid por respeto a la ciudad, qué mejor marco que la propia ciudad para acoger un derbi, y más, en el momento decisivo en el que Madrid 2020 se juega con Tokio y Estambul ¡unos Juegos Olímpicos! Qué ridículo quedaría en todo el mundo la imagen de los dos equipos portando una pancarta de 2020 en otra ciudad porque ¡el Real Madrid! hubiese preferido jugar en otra ciudad (que se olvide por cierto de Barcelona o Bilbao porque los clubes se negarían).

La final tiene que ser en Madrid por motivos de seguridad, pero no sólo por el Real Madrid y el Atlético, sino por las facilidades que tendría el Rey para asistir a ‘su’ Copa y el consecuente ahorro a nivel de efectivos que supondría el acontecimiento en casa sin que hubiera cincuenta mil o sesenta mil aficionados viajando por la Península.

La final tiene que ser en Madrid porque si es en el Bernabéu, el Real Madrid tiene la ocasión de romper el ‘mal fario’ del Centenariazo, y que nombrar las palabras ‘final de la Copa del Rey’ y ‘Bernabéu’ no se asocien a una derrota. Un triunfo ante el Atlético cambiaría la historia. Y deportivamente, el Real Madrid no debe acobardarse. ¿O acaso tiene miedo? Si es en el Calderón será en un campo que se le da de maravilla.

La final tiene que ser en Madrid por el bien del fútbol. Porque es la mejor ocasión de mostrar al mundo que fútbol es fútbol y que los aficionados pueden compartir juntos una final como ya hicieron en el 92 en su ciudad y sin incidentes. Por otro lado, resulta ridículo si el Real Madrid no ficha a un futbolista que quiere jugar en el Real Madrid -Agüero- para que no se enfade el vecino y ahora dificulta su deseo de que se juegue en su ciudad con lo que perjudica a decenas de miles de aficionados. Si es por caballerosidad, qué mejor ejemplo que aceptar el acuerdo no verbal de que cada final se juegue en un campo distinto. Pues al Calderón.

Suficientes son los motivos para que el Real Madrid no quede en ridículo la próxima semana en la reunión en la que se decidirá la sede. Afortunadamente, y salvo en algunos asuntos (Real Madrid Televisión sigue viéndose sólo en una plataforma de pago, la cubierta del Bernabéu se ha postergado muchos años y no se ha materializado la prometida ‘grada de animación’ -a diferencia del Atlético, que gestionó de maravilla este asunto-), Florentino Pérez sí ha tenido en cuenta la opinión de los socios que le legitiman. Es la principal de las razones, pero tiene muchas para elegir. La final apunta a Madrid y tiene que ser en Madrid.

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