El cirujano que ‘retiró’ a Cepeda podrá seguir ejerciendo

El cirujano responsable de la negligencia que ‘retiró’ al boxeador César Cepeda mediante una intervención que practicó mal y en la que incluso se equivocó de mano -interviniéndole en la sana- podrá continuar ejerciendo su profesión, según la sentencia hecha pública este lunes y en la que el juez condena al citado cirujano a una multa de 1.800 euros (además de 11.400 euros como responsabilidad civil) y no impone sanción alguna al Hospital Montepríncipe de Madrid.

El boxeador, indignado por la sentencia, asegura que esta misma semana interpondrá un recurso de apelación. “Mi batalla vuelve a empezar”, asegura Cepeda.

La sentencia del juez detalla “…que debo condenar y condeno al acusado Rafael Rubio Quevedo, … como autor de una falta de imprudencia grave del articulo 621.1 del C.P, arriba definida, a la pena de multa por tiempo de dos meses,con cuota diaria de 30 euros…”.

Durante seis años, el boxeador ha invertido tiempo y dinero en perseguir la inhabilitación del cirujano, que pidió perdón entre lágrimas antes de que el juicio quedara visto para sentencia. El púgil, impotente, insiste en su página de Facebook en que no abandonará. “He invertido seis años, miles de horas moviendo mi lucha por los medios de comunicación, cientos de días deprimido al ver cómo me quitan mi sueño y no pienso ceder y darle el lujo de seguir operando como estaba esta mañana cuando llamé al hospital de Arganda”.

Cepeda detalla que el cirujano es Jefe de Traumatología y de Cirugía Ortopédica en el centro en el que trabaja y afirma que saldrá en varios programas televisivos próximamente para denunciar lo ocurrido. “Con lágrimas me pedías perdón el otro día, pues entre lágrimas te digo yo ahora que no voy a descansar hasta que se te castigue”.

Una negligencia que arruinó una carrera

El púgil era hace seis años uno de los boxeadores más prometedores del panorama nacional, cuando por una lesión en su mano izquierda le recomendaron ser operado. Cuando despertó se percató de que la mano en la que le habían intervenido había sido la derecha. Volvieron a dormirle y le operaron también de la izquierda. La intervención fue un fracaso en las dos manos, tanto, que incluso no puede hacer una vida normal. Seis años después, confiaba en ganar la pelea de su vida, algo que parece no haber conseguido.

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