San Iker merece el Balón de Oro

San Iker o Iker Casillas el SantoParece que no se lo van a dar, pero se lo merece. Me refiero a Iker Casillas y al Balón de Oro, o mejor dicho, al Santo o a san Iker, tal y como le bautizó en las ondas Manolo Lama (porque salva siempre a su equipo con paradas inverosímiles), sin saber que con el tiempo su mote sería casi casi tan famoso como el famoso ‘Buitre’ que ideó Julio César Iglesias para Butragueño.

Casillas lo tiene todo para ser reconocido como mejor jugador del planeta. Bueno, todo no. No se pinta el pelo de colorines, no lleva pendientes ni tatuajes, no tiene detrás el apoyo de importantes marcas internacionales que cultiven su imagen como modelo y es español, con el inconveniente que ello conlleva, es decir, que muchos medios y aficionados de su propio país prefieren que gane el galardón un futbolista extranjero -como Messi- con tal de que éste defienda al club de sus amores.

Iker, es fundamentalmente, un gran futbolista. Un futbolista humilde (“No soy galáctico, soy de Móstoles”), solidario (embajador de buena voluntad del Programa de Naciones Unidas y embarcado en numerosos proyectos benéficos) y pieza fundamental para que España haya conquistado este año la Eurocopa, el torneo futbolístico más importante que se ha celebrado en 2012, al margen de unos Juegos Olímpicos a las que las selecciones están obligadas a convocar a los Sub’23.

El mostoleño ha sido como siempre, imprescindible en su equipo, en este caso la selección española, pero ya lo fue antes de la Eurocopa, cuando hizo las veces de bombero para apagar el incendio provocado por el pirómano Mourinho. Iker descolgó el teléfono y llamó a Xavi y a Puyol después de la ‘guerra fría’ entre el Real Madrid y el Barcelona por los incidentes en la Supercopa de España. “Oye, que tenemos que arreglar esto por el bien de la Selección”. La situación se normalizó, lo que le costó a Casillas, siempre menospreciado por su técnico, la reprimenda de Mourinho con varios comentarios desafortunados en los entrenamientos de Valdebebas. Bueno para España, malo para Mourinho.

‘El Santo’ o ‘san Iker’, inmortalizado en internet con este genial fotomontaje (y muchos otros), llegó a la Eurocopa después de haber sido decisivo en la consecución del campeonato liguero de nuestro país, donde lucharon codo a codo los dos mejores equipos del mundo el pasado año, pese a que se estrellaran en las semifinales de la Champions. Una vez más, en la Eurocopa dio la talla. Volvió a ser fundamental y llevó a España al título. Fue más decisivo que  Cannavaro en 2006, cuando recibió el Balón de Oro porque Italia ganó el Mundial.

Íker es un balón de oro dentro y fuera del campo y se ha convertido en un ídolo del madridismo, haciendo olvidar incluso a un Raúl González Blanco que ha hecho historia en el terreno de juego pero que fuera de éste no era tan admirable. Iker no protagoniza motines del Txistu, ni se considera una ‘vaca sagrada’ ni enrarece las concentraciones de la Selección. Es, como él dijo, de Móstoles.

Uno de los mejores porteros españoles de la historia, si no el mejor, merecería pasar a la historia como el segundo guardameta en recibir la distinción, después de la ‘Araña Negra’ Yashin, aquél que hizo la estatua cuando el remate de Marcelino nos convirtió en campeones europeos en el 64. Ser portero, no le beneficia tampoco porque los que no meten goles, como sí hacen Messi o Cristiano, no salen tanto por la tele. Pero ha sido decisivo con sus paradas inverosímiles tanto para el Real Madrid como para España y es una de las cabezas visibles del campeón europeo de selecciones.

Messi y Cristiano, los dos que más que posiblemente le batirán, han fallado en los momentos claves. Han batido récords de goles, sí. Pero el argentino fracasó con su penalti al travesaño ante el Chelsea y no ganó la Liga. Y el portugués erró en la tanda decisiva contra el Bayern y se escondió en los lanzamientos contra España, ‘pidiéndose’ ser el quinto lanzador para salir en las portadas del Marca y el As -pensaría él-.

Por todos los motivos que aquí hemos esgrimido, Casillas ha hecho méritos para recibir el Balón de Oro, aunque por todas las razones que hemos enumerado, lo tiene muy difícil. Por si acaso, habrá que ponerle una vela al ‘otro’ san Iker (su onomástica es el 31 de mayo). Ojalá que el galardón sea ‘portador de buenas noticias’ (Iker) para el que se lo merece.

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