El porqué de los indios y los vikingos y la Cibeles rojiblanca

La eterna rivalidad entre el Real Madrid y el Atlético ha servido para deparar un sinfín de noticias curiosas a lo largo de la historia.

¿Sabías que fueron los hinchas del Atlético quienes apodaron vikingos a los madridistas y los madridistas indios a los atléticos? ¿Y que los rojiblancos fueron los primeros en bañarse en la Fuente de Cibeles? ¿Y que Juanito y Santiago Bernabéu jugaron en el Atlético de Madrid?

Hasta los años setenta, cuando la rivalidad era mejor entendida que hoy, los madridistas eran conocidos como ‘merengues’ por la coincidencia del color del pastel con el de su camiseta y los del Atlético ‘colchoneros’ porque los colchones de la posguerra estaban revestidos con una tela blanca con rayas rojas.

Breitner y NetzerHeredia y AyalaSin embargo, la llegada de jugadores extranjeros a nuestra Liga a mediados de los setenta propició que el Real Madrid fichara a varios futbolistas con apariencia centro europea o nórdica (rubios o con bigote como Breitner, Jensen, Netzer y Stielike), calificados despectivamente como ‘vikingos’ por los rojiblancos, mientras el Atlético se dirigió al mercado sudamericano y contrató a argentinos –Panadero Díaz, Ayala, Heredia- con una estética de pelo largo que llevó a sus vecinos a apodarles ‘indios’ (algunas fuentes apuntan a que el mote nació en El Helmántico).

Así, de uno de los primeros ‘piques’ entre aficiones, nacieron estos motes que terminaron aceptando una y otra hinchada. No se ha podido determinar si fue antes el huevo o la gallina, o en este caso, el indio o el vikingo, pero todo apunta a que primero fueron calificados como tales los ‘indios’ y estos, como respuesta, ‘bautizaron’ a sus vecinos.

Tifo de barco vikingoIndi, la mascota del AtléticoEl desconocimiento de la explicación anterior ha llevado a los aficionados a encontrar otras poco fidedignas, como que el mote de los madridistas se debía a un titular del The Times al ganar su quinta Copa de Europa que afirmaba que “El Real Madrid se pasea por Europa como antaño se paseaban los vikingos, arrasando todo a su paso”. En el caso de que ese titular exista, no hay ninguna documentación desde 1960 que justifique que esa frase tuviera influencia alguna en el calificativo posterior.

El gracejo popular ha inventado otras teorías –falsas igualmente- del porqué del mote de ‘indios’ a los atléticos que algunos daban por buenas, pero evidentemente y aunque algunos las crean a pies juntillas, no son indios “porque acampen al lado del río” ni porque “odien al hombre blanco”.

Otro aspecto curioso de la relación entre madridistas y atléticos es que durante muchos años compartieron lugar de celebración ya que fueron los rojiblancos los primeros en celebrar sus títulos en Cibeles. Cuando se convirtió en un habitual lugar de peregrinación madridista, anunciaron su traslado porque la fuente estaba ‘infectada’.

La consecución del campeonato de Liga de 1977 después de empatar a uno en el Bernabéu en la penúltima jornada, atrajo a la fuente de Cibeles a cientos de aficionados del Atlético, que se bañaron junto a la Diosa a su regreso del estadio madridista, dando paso a una tradición que todavía perdura hoy con algunos matices. En los años posteriores, los seguidores del Real Madrid (campeón de la Liga de fútbol el 78, 79 y 80 y de la Liga de baloncesto el 79, 80 y 82) también acudieron a la fuente para festejar los éxitos de su equipo aunque de forma esporádica y en número muy inferior.

La tradición continuó y la fuente de Cibeles se convirtió en el lugar de reunión para festejar los distintos triunfos deportivos. Sus aledaños se plagaron de italianos que celebraron en 1982 el título mundial logrado por la ‘azzurra’ en el Santiago Bernabéu. Y Cibeles también pasó a ser el emplazamiento para reunirse tras los éxitos de la selección española de fútbol. Decenas de aficionados celebraron con un baño el subcampeonato europeo de 1984 pese a la derrota ante la Francia de Platini en el Parque de los Príncipes y cientos de ellos corearon el “Oa oa oa, el Buitre a la Moncloa” cuando dos años después el delantero madridista marcó cuatro goles a Dinamarca (5-1) en los octavos de final del Mundial de México 86.

A efectos de clubes, sin embargo, fue en 1985 la última ocasión en la que Cibeles fue rojiblanca, cuando el Atlético derrotó al Athletic en la final copera gracias a dos goles de Hugo Sánchez (2-1).

El Real Madrid conquistó cinco ligas consecutivas y la tradición de que los aficionados –que no los jugadores- acudieran a la citada fuente a bañarse comenzaba a popularizarse, tanto que comenzó a identificarse Cibeles como “el lugar de celebración madridista”. Los visitantes se contaban ya por decenas de miles.

Los atléticos, molestos por este hecho, difundieron en los días previos a la final de la Copa del Rey de 1991 ante el Mallorca su intención de cambiar el escenario de la celebración en el caso de lograr la victoria en el Bernabéu y reunirse en la fuente de Neptuno. Alegaban que el agua de Cibeles estaba “infectada” con tanta visita de los eternos rivales. El gol de Alfredo en la prórroga hizo campeón al Atlético y convirtió a Neptuno en el nuevo anfitrión de las fiestas rojiblancas.

La tradición de bañarse en las respectivas fuentes –Cibeles se mantuvo como sede de las celebraciones de la Selección-  continuó hasta el año 94, cuando horas después del festejo de la victoria de España sobre Suiza en los octavos de final del Mundial de Estados Unidos (3-0), la estatua de Cibeles apareció mutilada (Foto: Diario ABC). La Diosa había perdido una de sus manos, que apareció en el interior de una bolsa en un parque madrileño al día siguiente. El baño de un grupo de jóvenes en estado ebrio, bien entrada la madrugada y al regresar de la boda de un amigo, iba a poner fin a una tradición de casi 20 años.

Ese accidente puso fin a los chapuzones pero no a las reuniones de los aficionados e incluso fue al año siguiente cuando los jugadores del Atlético iniciaron –con motivo del doblete- la tradición de acompañar a sus hinchas en el lugar de celebración. Desde entonces, es algo habitual que los jugadores y los seguidores celebren, alrededor de sus respectivas fuentes, sus éxitos futbolísticos. En los últimos años ha sido habitual, incluso, que decenas de barcelonistas hayan festejado en Cibeles los títulos continentales de su equipo.

En cuanto a los jugadores, es por todos conocido que un importante jugador para la historia de los dos clubes, el mexicano Hugo Sánchez, vistió las dos camisetas. Es más frecuente conocer que Caminero se forjó en la cantera del Real Madrid o Raúl González Blanco en la del Atlético pero no todo el mundo sabe que también jugaron en los dos clubes otros futbolistas célebres como Juan Gómez ‘Juanito’, Ramón Grosso o el mismísimo Santiago Bernabéu.

Juanito, un histórico del Real Madrid, comenzó su carrera en el Atlético, quien lo contrata  a los 13 años para su cantera. Llega a debutar en Tercera con 15 años pero con 17 regresa a Fuengirola al no contar para el entrenador. El Atlético lo repesca, pero sólo lo alinea en torneos veraniegos y lo desecha definitivamente tras una grave lesión cediéndolo al Burgos, desde donde daría el salto al Real Madrid.

Grosso, antes de su debut en el AtléticoRamón Grosso, uno de los símbolos del Real Madrid de los ‘ye yés’, también pasó por el Atlético, y lo hizo cuando en 1963 el club madridista decidió ayudar a su vecino, que luchaba por la permanencia, cediendo al delantero madrileño a sus vecinos. Sus goles permitieron al Atlético a salvar la categoría.

La persona que decidió ayudar al otro equipo de la capital cediéndole a Grosso y a varios jugadores del Plus Ultra –hoy Castilla- fue Santiago Bernabéu, quien mantenía unas excelentes relaciones con los directivos del Atlético, donde él también había jugado.

Fue en 1921, cuando tras unas desavenencias con la directiva madridista, Bernabéu pasó a formar parte del Atlético, equipo que dirigía su amigo Julián Ruete y en el que disputó varios amistosos durante algunos meses. Pese a que las relaciones de Bernabéu, como jugador, entrenador y presidente, con sus vecinos siempre fueron buenas, una frase suya  y que encrespa a los atléticos ha quedado para la historia: “No entiendo cómo puede haber gente del Atlético en Madrid. Es como elegir ser pobre pudiendo ser rico”.

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