Mourinho vuelve loco al Madrid

Vaya por delante que el árbitro, Paradas Romero, era malo, muy malo, porque el partido se le fue de las manos y la mayoría de decisiones que tomó (y que no tomó) tendrían que condenarle a pasar unos meses en la nevera de Sánchez Arminio.

Sin embargo, vi con vergüenza ajena como el Real Madrid, además de jugar un partido pésimo ante un rival menor, con todos los respetos al Villarreal, se borró del partido por culpa de su entrenador, Jose Mourinho, que desde que ha llegado al equipo merengue transmite a los jugadores una presión y una mala baba que impresionan.

Porque, como ya he dicho, el colegiado se equivocó y su ego y chulería hizo que estuviese más pendiente de los banquillos que de lo que sucedía en el terreno de juego, pero no se puede permitir que jugadores que llevan el escudo del Real Madrid en el pecho monten un espectáculo tan lamentable como el que todos vimos al finalizar el partido.

Los jugadores están en su derecho de sentirse perjudicados por el árbitro, pero hay que controlar los impulsos, porque la mayoría de madridistas con los que he hablado, estén enrabietados o no con el arbitraje, están avergonzados hoy de las chorradas de Mourinho y su cuerpo técnico (lamentable que no compareciesen en rueda de prensa por muy calientes que estuviesen),  los gestos y los gritos de Cristiano Ronaldo (“robar, robar, solo robar”), que fue el único que realmente tiró del carro en un partido bronco y atascado, y sobre todo de las tonterías de Pepe (y ya van ni se sabe), que llamó “hijo de puta” al colegiado en el túnel de vestuarios, lo que le costó también la expulsión. Ya lo dije una vez y lo vuelto a repetir. A este energúmeno se le han dado ya muchas oportunidades y lo mejor es que se vaya del club cuanto antes. Así pues, es el ‘clan portugués’ el que se está cargando el señorío del Madrid. Más claro el agua.

Ahora el Barcelona está a seis puntos, aún suficiente renta, pero si el Madrid no templa los ánimos, se serena y se centra en el fútbol esa ventaja se diluirá como un azucarillo. Por de pronto le espera el sábado un partido ante la Real Sociedad sin Pepe, sin Ramos y sin Özil, sin entrenador en el banquillo, con Xabi Alonso fundido porque no tiene recambio (porque a Sahin no se le dan oportunidades), con Casillas irreconocible (se comió totalmente la falta de Senna)  y con el ambiente calentito. El Bernabéu espera que su equipo vuelva y, si puede ser, que Di María regrese cuanto antes para rescatar a un equipo que hoy por hoy también se ha quedado sin ideas.