El Barça pierde el norte y además miente

El presidente del FC Barcelona, Sandro Rosell, lleva mucho tiempo hablando de los “valores” del club, entre los cuales se encontraba supuestamente el no hablar nunca de los árbitros. Había trasladado su mensaje a los miembros de su directiva, a Guardiola y a los jugadores y todos ellos predicaban con el ejemplo, piscinazos, simulaciones y actuaciones dignas de Óscar aparte.

Sin embargo, algo ha cambiado y todos esos supuestos valores se están viniendo abajo poco a poco a medida que el Barcelona ve al Real Madrid cada vez más lejos en la clasificación de Liga. La, a mi juicio, justa expulsión de Piqué el pasado sábado contra el Sporting, que vino acompañada de unos penaltis a favor del club blaugrana no pitados, ha sido la gota que ha colmado el vaso. Las declaraciones de Piqué tras el partido acusando a los árbitros de tomar decisiones de forma “premeditada” y la posterior denuncia del Comité de Árbitros por sus palabras han encendido la llama.

Ahora todos se quejan y todos lloran, al igual que hizo Mourinho y algunos jugadores del Real Madrid la temporada pasada, y a Piqué le han defendido no solo los jugadores, sino también su entrenador y los responsables del club. La salida a la palestra del portavoz de la Junta Directiva, Toni Freixa diciendo que “las cosas pintaban mal y ahora peor” quejándose de los árbitros ha completado el ridículo del Barcelona y ha acabado por destrozar la relación privilegiada que gracias a Laporta tenía el club con la RFEF y con Villar.

El propio Laporta ha dicho este miércoles en los micrófonos de ONA FM que el Barcelona “ha perdido el norte”  y que la ”la imagen de la rueda de prensa que dio Toni Freixa fue patética” y es consecuencia de “no hacer las cosas bien”. Esta vez tiene mucha razón.

A esto se suma lo ocurrido el pasado sábado en el túnel de vestuarios del Camp Nou. Allí, Piqué y Xavi la emprendieron a gritos con el árbitro, Velasco Carballo, y Xavi incluso llegó a agarrar al colegiado del hombro, algo que sorprendió a los jugadores del Sporting y que desveló en Punto Pelota el piragüista Javier Hernanz, amigo personal de algunos de los jugadores del equipo que dirige Javier Clemente.

La cosa no acabó ahí. Ya terminado el partido, Alberto Botía, canterano del Barcelona y excompañero de algunos futbolistas, se acercó al vestuario local para saludar a los culés. Allí se encontró con la desagradable sorpresa de que Guardiola, entre otros, le negó el saludo por una supuesta entrada que había hecho a Tello durante el encuentro.

¿Son esos los valores del Barcelona que tanto vende Rosell? ¿Acaso tienen motivos el Barcelona o el Real Madrid para quejarse tanto? Mejor que la pregunta la respondan los clubes más pequeños que normalmente no tienen ni voz ni voto y sí muchos motivos para protestar.