¿Dónde está el Atlético?

Al principio de la temporada muchos medios de comunicación y aficionados del Atlético de Madrid nos vendieron la moto de que el equipo colchonero estaba mejor que nunca y que este iba a ser sin duda su año. Bastaron tres partidos, contra el Celtic, el Racing y el Sporting para desatar la euforia y encumbrar a Falcao. Por unos días parecía que el equipo rojiblanco aspiraba a todo, a ganar la Liga, la Copa del Rey y la Europa League y que el ‘Tigre’, como es apodado el delantero colombiano, podría optar al Balón de Oro.

La realidad hoy es otra y en apenas un mes y medio se ha pasado del optimismo al pesimismo. Si se hubiese controlado la euforia más de un atlético se podría haber ahorrado el disgusto, pero en general no ha sido así.

El caso es que esa alegría desmesurada la habían provocado tres victorias: una ante un equipo escocés que está muy lejos del líder en su pobre Liga, otra contra un Racing que aún no ha ganado ni un partido y la última contra un Sporting que empezó a salir del hoyo hace solo dos jornadas. Estos dos últimos equipos hoy coquetean con el descenso, ese mismo descenso que el Atlético ve por el retrovisor a tres puntos. Pero el dato más preocupante, que no es precisamente el hecho de no ganar desde el 21 de septiembre, que también es para hacérselo mirar, es el no haber marcado fuera de casa. Buena culpa de ello la tiene la sequía goleadora de Falcao, que anda por el campo como alma en pena porque no le llegan balones. Parece como si se hubiese quedado ‘tocado’, como todo el equipo, tras el 5-0 del Camp Nou. Es buen delantero, de eso no hay duda, pero quererlo comparar con Agüero, como se hacía en los primeros partidos, me parece demasiado. Ni se parece al argentino, ni es mejor que él, por mucho que a los atléticos les cueste decirlo.

El Atlético no tiene mal equipo y tiene margen de mejora, pero no nos engañemos, hoy por hoy su sitio está en conseguir una plaza para la Europa League y, como mucho, ser cuarto y lograr la última plaza que da acceso a la Champions. Y esto ultimo, para ser sinceros, me parecería una proeza.

Ya empiezan a sonar los rumores de una posible destitución de Manzano. Y pienso yo, ¿qué quieren que haga? ¿qué gane la Liga nada más llegar? Independientemente de que sea mal o buen entrenador hay que darle tiempo, a él, por mucho que haya tomado decisiones algo discutibles en los últimos partidos, y al equipo. Al fin y al cabo quedan muchas piezas por encajar y el entrenador debe dar con la tecla correcta. Si le pasa a los mejores técnicos, ¿no le va a pasar a Manzano?

Y es que, si en una cosa se parecen los aficionados del Atlético de Madrid a los del Real Madrid y Barcelona es en que no tienen nada de paciencia. Calma, los resultados llegarán, aunque sea la próxima temporada.