Marta, denúncialos a todos

Después de una semana de ocio, que no de descanso (descansar en Gandía ha sido imposible entre los macarras de los motos y los coches y los jóvenes borrachos), me satisface regresar al ruedo de la actualidad deportiva con una avalancha de buenas noticias para los intereses españoles. A la hazaña de la selección de Copa Davis en Austin, al triunfo de Alonso en Silverstone y la victoria de Luis León en la etapa del domingo del Tour, se sumó este lunes la noticia de que Marta Domínguez ha sido exculpada de todos los cargos relacionados con el dopaje que pesaban sobre ella y que numerosos medios de comunicación se encargaron de airear dictando antes de tiempo su culpabilidad.

Porque la persecución a la que se ha visto sometida una de las mejores atletas españolas de todos los tiempos -quizás la mejor- por su implicación en la ‘operación Galgo’ no encuentra parangón. Ni presunción de inocencia, ni puñetas.

En parte porque los indicios apuntaban a su culpabilidad, en parte porque los medios venden el sensacionalismo que desgraciadamente demanda el público y en parte por querer apuntarse una primicia en un caso que parecía claro, los medios españoles han metido la pata hasta el fondo.

Todo ello, unido a que algún bocazas –que no fuente de información- ha filtrado numerosos datos erróneos, ha llevado a una de las páginas más negras del periodismo español, que ha mancillado el honor de una deportista palentina que ya no se podrá quitar nunca el sambenito de la sospecha.

Como muestra, un botón. El País tituló el 10 de diciembre ‘El dopaje derriba otro mito’ y cinco días después aseguró que Eufemiano Fuentes tenía en su poder una bolsa de sangre de la deportista, Público tituló ‘Oro en dopaje’ (10 de diciembre) y se apresuró a recordar las vinculaciones políticas entre la atleta y Mariano Rajoy, Marca se aventuró a titular “Marta también era mentira” (10 de diciembre), y Antena 3 aseguró que en el registro de su vivienda, la Guardia Civil había encontrado numerosos productos dopantes que la atleta había utilizado para ser campeona del mundo.

Las declaraciones de varios directivos y deportistas del atletismo español condenándola antes de tiempo para quedarse al margen de lo acaecido contribuyeron también a la condena en el juicio paralelo a Domínguez, entonces embarazada de cuatro meses.

Y pese a lo afirmado por cadenas, emisoras y periódicos, todo era mentira. Según la nota de la Guardia Civil estaba acusada de “suministradora de sustancias dopantes” pero el famoso ‘oro’ del que hablaba la palentina en sus conversaciones telefónicas –anuladas por la juez- resultó ser un producto de herbolario. Además, la Guardia Civil no había encontrado nada en el registro de su vivienda, el fármaco que suministró a su ‘liebre’ era un antiinflamatorio común y los otros dos fármacos que suministró a un compañero de entrenamientos sin recetas no tenían que ver con el dopaje. Únicamente le resta por superar una acusación de infracción fiscal que posiblemente quede pronto en agua de borrajas.

¿Y qué pasará ahora? Pues que será imposible recuperar la imagen de Marta Domínguez, quien tendría que denunciar a diestro y siniestro a los que le han hecho tanto daño. No bastará con ello, pero ojalá los diarios usen los ríos de tinta que emplearon en su día para condenarla y los telediarios abran con su inocencia, lo cual resulta muy difícil de creer.

Al menos, un diario que en su día fue ejemplar y que giró hacia el populismo para adaptarse a los gustos del público, da hoy un ejemplo de cómo debe ser esa rectificación. Marca, que incluso cambia el nombre de su cabecera (‘Marta’) es el primero en mostrar a los demás que esa rectificación debe ocupar el mismo espacio y lugar que en su día tuvo la acusación. Pese a ello, el daño ya esté hecho y una mera disculpa no lo enmendará. Que los culpables paguen por ello.

 

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