Profanando tumbas

Aparte de profanar tumbas el PSOE desea resolver políticamente la cuestión catalana. En la España Negra debe gustar profanar tumbas. Una jueza inepta permitió que se profanaran los restos de Dalí, ahora veremos quién se atreve con los de Franco. Que pongan a Llarena, el héroe quijotesco que lleva la contraria a toda Europa y cree que es él quien está en lo cierto.

Como le dijo Cánovas a su secretario que redactaba la Constitución: “Ponga usted que son españoles los que no pueden ser otra cosa”. Si pudiera ser otra cosa no sé si me gustaría ser francés, italiano o tailandés.

Total, para lo que me queda; pues sí, me gustaría ver una España reposada sin jueces inquisitoriales ni separatistas ilusos, que se retroalimentan.