Obcecación y displicencia

No se debía tratar un tema tan serio como la sentencia del caso Gürtel, mirando para otro lado, con obcecación y displicencia. Ya no es un obispo de Mondoñedo del siglo XVII, Rajoy es un primer ministro democrático europeo del siglo XXI. Y Europa ha dicho basta.

No les interesa que le enviemos exiliados, ni que tengamos políticos en la cárcel -preventiva, eso sí-. Mejor para todos.
La moción de censura la había propuesto Pablo Iglesias hace dos años. Se dice que la diferencia entre los inteligentes y los que no lo son es que, estos últimos, acaban haciendo lo que los listos hubiesen hecho de entrada.

Bajen los entusiasmos y la autocomplacencia tan típicamente española y veamos qué puede lograr este Gobierno. Se merecen cien días y respeto, e incluso la esperanza de que son una bocanada de aire fresco en esa Moncloa enrarecida de caliqueños.