La Manada y los inquisidores

Pude quedarme en California a ejercer el urbanismo -yo sí tengo un título de Máster, y firmado por Ronald Reagan, a la sazón gobernador de estado- pero decidí, tras largas deliberaciones volver a España. Cada día que pasa me confirma mi error.

Ya se que allí la policía mata negros desarmados y Zodiak andaba suelto o Mason desatado, pero lo de aquí es cutre. Unos tipos de Sevilla, que no se consideran seres humanos, porque se hacen llamar La Manada, son juzgados por unos jueces inquisitoriales que llevan el hábito blanco de los dominicos medievales debajo de la toga. El voto particular de uno de ellos, que cubre 200 páginas, es narcisista, engreído y equivocado. El Ministro de justicia reconoce que está perturbado y todos contentos. No hablemos de Lamela y Llarena, que se creen los más listos de Europa.

A España no le hace ningún bien tantos despropósitos judiciales. En Europa volverá a resucitarse la Leyenda Negra, que por algo existió ¿No podrían ser algo más tolerantes los jueces y no formar manadas los reos?. La secretaria de Pamplona será muy apostada a derecho o no, pero es de idiotas o paletas sacarla a estas alturas del movimiento feminista. Lo dicho, país de paletos provincianos.