A vuelta con S. Hawking

Hace años que la física dejó de ser una ciencia exacta para convertirse en una galimatía surrealista. La culpa fue del cuanta y de Einstein, y de abolir el éter. Desde 1928 año triunfal de la Teoría de la Cuántica hasta hoy, la teoría no ha progresado nada, pero la técnica sí avanzó mucho. Incluso le técnica más siniestra, como la de la bomba atómica, sale de la teoría E=mc2.

En este erial teórico de la última década solo apareció una aportación espectacular: los agujeros negros de Stephen Hawking, que sólo consiguieron crear más confusión. Si Einstein con la fórmula citada propuso que la masa se transforma en energía y solo la energía se conserva, Hawking ideó unos agujeros negros donde hasta la energía desaparece (por eso son negros, no sale de ellos ni la luz que entre) ¿A dónde va la energía que engulle el agujero negro?¿A otra dimensión, otro universo?

No lo saben, o sea que estamos más confusos que antes. Y nadie es capaz de poner orden. Fui a una conferencia de Hawking en Cambridge y salí como el corresponsal de Times que escribió: “We agree but we dorit understand” (estamos de acuerdo, pero no lo entendemos). Descanse el agujero que sea.