El enigma de Cuba

El enigma de Cuba no palpita entre las sombras de la jungla cual mina Maya, está a la luz del día y en todas partes para quien tenga la sensibilidad de captarlo: es la felicidad en la pobreza, la bondad en la estrechez, la amabilidad en la escasez.

Por tanto, todo lo contrario de nuestra grotesca civilización europea: la infelicidad en la abundancia, la avaricia con angustia, los cuellos envarados cual Nosferatus, gentes que les sale el dinero por las orejas, pero son incapaces de disfrutarlo.

¿Qué nos está diciendo esta repelente paradoja – como la llamaría el maestro Unamuno -, pues que hay algo profundamente equivocado en la civilización europea, que valora lo material sobre lo afectivo, y el dolor sobre la alegría. ¿Viene de Calvino, de Suiza, de los puritanos?, yo diría que sí, aunque con un toque español de crueldad rigurosa y escasez picaresca.

Europa está amargándose la vida y haciendo el ridículo. Cuba – con o sin comunismo – es la tercera vía. Pero ¿por qué los pobres son felices y los ricos amargados?. Si tuviéramos más líneas hablaríamos de ello. Otro día.