El wu - wei de Rajoy

Wu - wei es un término taoísta chino que se mal traduce por no-acción. De hecho, cuando uno llama por teléfono en China te contestan: wei, wei como aquí diga, allí es haga. O no haga: wu-wei.
Está mal traducido porque falta un importante matiz: wu – wei es acción sin intención, no es mera inactividad sino acción perfecta, un acto sin actividad es acción en armonía perfecta con el todo. No es pasividad sino acción sin esfuerzo y espontánea, de acuerdo con nuestra naturaleza y nuestro lugar en el flujo de los sucesos: sin fuerza ni violencia.

El wu-  wei de Rajoy carece de todas estas mafias taoístas; es inacción para y siempre, sin ningún sistema, ni flujo, ni armonía. Solo dejando de hacer. Es un tipo de no – acción en el cual las cosas pueden pudrirse.

Se decía de Franco que tenía don bandejas de papeles: “Problemas a resolver” y “Problemas que ha resuelto el tiempo”, y que él solo cambiaba los papeles de una bandeja a la otra. Cuando subió el Papa Montini, él ya tenía 80 años, le propusieron el tema del concordato. “Esto a tratar con el próximo Papa”, zanjó el caudillo.
Al wu-wei de Rajoy le ha sobrado alguna semana o más porque ha virado a conflicto y eso es impropio de una inacción sabia. Lo debe haber complicado todo tanto que él, un gallego irredento, se ha visto forzado a enviar una carta preguntando: “¿Ha dicho usted si o no?”. Una demanda impropia de un gallego.