¡Bravo Carmena!

Después del discurso del Rey, me gustaría oír uno del Conde de Barcelona “Pasons”. Voy a temas agradables. La Alcaldesa de Madrid propone dejar a los peatones la Gran Vía de Madrid. Años ha realicé un estudio para peatonalizar una serie de recorridos irradiando desde la Plaza del Palacio Real; no se trata de suprimir totalmente los coches sino de “domesticarlos” y dar prioridad al peatón.

En el plan de la Gran Vía, que se entrenará para navidad, la nueva configuración tendrá dos carriles en cada sentido, una para tráfico de vehículos autorizados y otro para transporte público más bicicletas. Naturalmente se ampliarán las aceras y, supongo, se introducirá vegetación de diversos tipos. Lo digo porque una vez que hablé en Valladolid y pregunté por qué en la plaza remodelada no habían árboles, mi acompañante me explicó: “Así es más páramo”.

La ciudad para el peatón, que es la ciudad a escala humana, solo existe si hay un propósito urbanístico al diseñarla. Abandonada de planes, la ciudad es un campamento industrial o comercial, como los Ángeles o Dallas, donde las calles solo sirven para ir de un lugar a otro, no para disfrutarlas, pasear o sentarse. Gracias Carmena.

La contrapartida Kármica a esta buena noticia es que una periodista japonesa muere por exceso de trabajo. Durante el mes anterior trabajo 159 horas extras (en España y Europa se trabaja 8x5x4=160 horas al mes) y solo libró dos días. Como dice la canción mejicana “el día que la mataron, Rosita estaba de suerte: de tres tiros que le dieron no más uno fue de muerte”.

La inescrutable contumacia de los japoneses ante el trabajo debería parecernos ejemplar, pero ¿Por qué será?, resulta repelente.