La tercera vía

Borrell, Carreras, Piqué y Lopez Burniol han publicado “Escucha Cataluña, Escucha España” un ensayo que parece enmarcarse en la tercera vía entre el inmovilismo de Rajoy y el rupturismo de la Generalitat. Claro que existe un una tercera vía que empieza por sentarse a negociar, lo cual no debe ser tan difícil como lo hace parecer Rajoy. Ahora bien, si negándose a negociar el PP gana votos, entonces España vuelve a ser un problema. Yo también escrito un ensayo sobre el tema: “Concordia Discordia” para analizar que las naciones no son tan definitivas como parecía ni las regiones tan transitorias. La región no pierde su personalidad al unirse a un estado nacional. Cambiemos de escala y tendremos una pauta de lo que sucederá con el Mercado Común europeo. Si Europa se unifica, tendremos en el siglo XXI una reproducción a mayor escala de lo que sucedió en España o Francia en el siglo XVI: un conjunto de nacionalidades con personalidad propia se asocian en un todo más amplio para promover sus intereses. Si Cataluña, Euskadi, Galicia o Baleares han conservado su identidad al unirse en España, ésta, Francia, Italia e Inglaterra conservarán su personalidad al unirse en Europa. Por lo mismo quien considere como deseable la conservación de la identidad de España, Francia, Italia, Inglaterra dentro de Europa, debe por la lógica del argumento considerar igualmente deseable la conservación diferenciada de Cataluña, Euskadi, Baleares o Galicia.

El Estado-Nación tuvo su aurora en 1500 y su crepúsculo en 1945. Surgió del proceso medieval de incrementar el tamaño de los ejércitos: un señor feudal, más poderoso y más hábil que los otros, levantó una mesnada más numerosa y derrotó a los señores feudales vecinos; se anexionó sus tierras y con los vasallos aumentó aún más su ejército, y así siguiendo, hasta topar con los territorios de otro monarca que había seguido el mismo proceso y le podía plantar cara. Así nacieron España, Francia, Inglaterra, vemos, pues, cómo el estado no nace para servir al pueblo – objetivo que ahora proclama – ni de la libre decisión de los ciudadanos, sino para tener un ejército mayor y por decisión de unas familias feudales. ¿Cómo puede mantenerse cuando su objetivo ya no es formar un ejército mayor, ni sus decisiones las toman las familias feudales que los crearon? Precisamente, de modo provisional, mientras se encuentra un nuevo tipo de organización más eficaz para los fines que hoy se propone la sociedad.