El Concilio de Nicea en la ciudadella

Quizás porque la cuestión era tan bizantina, llegué a ver en el alboroto del Parlamento un atisbo de lo que pudiera ser el Concilio de Nicea, cuando debatían si Jesucristo tenía la misma esencia que Dios o no. Homousia. Arrio dijo que no, pues Dios existe por siempre y en cambio Jesucristo hace su aparición en el año 0. Para acallar a los arrianos, Constantino convoca en 325 concilios de obispos en Nicea.

En Barcelona se debatía otra cuestión imposible: como declarar una cosa que es ilegal declararla. Pues por difícil que parezca se puede, con método, superarlo. El método es ir de la ley a la ley como hicieron el rey Juan Carlos y su Maquiavelo que se llamaba Torcuato.

Para hacer una consulta en Cataluña primero hay que cambiar la Constitución española. Cosa totalmente posible, si bien ardua y parsimoniosa. La manera de hacer una consulta sobre la independencia legal es cambiar antes la Constitución.

Pero lo más importante es sentarse a negociar. No podemos saber los contactos secretos que pueden haber entre las dos partes, pero lo que se ve es un gesto de los independentistas movidos por la desesperación de no hallar modo de plantear lo que les interesa.

La España plurinacional merece llegar a una España federal –como pide incluso el PSC- en la que no tengan que separarse o sublevarse los que solo oyen a los jueces por respuestas.

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