Dali desoxirribonucleico

Cuando pintó el cuadro, enorme, sobre la Batalla de Tetuán, Dalí se pasaba las conferencias de prensa recitando la letanía científica del ácido desoxirribonucleico, ahora devenido famoso en el nombre simplificado de ADN.

A la largo de su carrera Dalí buscó un fundamento científico a su obra. Primero lo tomó de Freud, al que visitó en Londres, y su teoría de los sueños, para apoyar los cuadros oníricos de su mejor época surrealista en la década de los años 30.

Luego intentó llevar a su causa el Principio de Indeterminación de Heisenberg, pero así como Pollock podía invocarlo tras su pintura, Dalí no vio como relacionar su pintura precisa y perfilada, aunque estrambótica con la mecánica cuántica. Entonces se apuntó a la biología con el descubrimiento de Crick y Watson de la estructura helicoidal del ADN. También se cansó de esto y buscó en la Teoría de las Catástrofes de Rene Thom e incluso en los Estados Disipativos de Prigogine. Yo mismo asistí a un seminario con ambos en el Museo de Dalí en Figueres.

Tanto hablar del ADN y ahora se lo van a sacar a su cadáver por una demanda de paternidad. A quienes le conocimos nos extraña la posible paternidad pues el pregonaba el amor “fin amors” de los trovadores y tal como él lo escribió en su novela “Rostros ocultos”, donde la protagonista Solange de Cledal hace el amor sin tocar.

En definitiva, que muchos creemos que Dalí era un “voyeur”, que le gustaba contemplar a las modelos vestidas de manga en la barca podrida que tenía en su jardín. Que alguien sea vástago de Dalí es biológicamente posible, pero ideológicamente muy raro. Pero claro: para raro él.