Réprobo

A la traca que no cesa de estafadores y corruptos de toda laya, se añaden ahora cinco réprobos, capitaneado por el ministro Montoro, que siempre se ha tomado por el más listo de la clase, el ministro de Justicia, el ex de Interior, un fiscal y no sé quién más, ¡Qué más da!.

Cuarenta años de democracia celebramos hoy y aquí no dimite nadie, ni los réprobos reprobado por mayoría parlamentaria ¿Por qué el Gobierno que es quien pude echarlos no toma cartas en el asunto y les enseña la puerta? Eso sería una excelente manera de celebrar los 40 años de democracia. Pero no, celebramos los 400 años de la novela picaresca, porque en España, sobre todo en Castilla o más exactamente en Madrid, ese género es como la novela negra del Siglo de Oro y, visto lo visto, una descripción de lo que es buena parte de la población.

En 1977 yo voté a Tierno Galván con aquel partido suyo cuyo nombre ya ni recuerdo. Me pareció el más individualista, el más quijotesco de los candidatos: Carrillo un cínico arribista, González un falso socialista de diseño impuesto con trampas en Suresnes, Suárez el botones de los poderes fácticos que propiciaron la Transición.

Que la Transición fue un éxito, no cabe duda: ni sangre, ni exilios, ni cárceles, ni represalias. Una seda. Pero detrás de este paso idílico están los engaños, amagues, golpes falsos, maletines y corruptelas que luego salieron a la luz. De aquellos polvos, estos lodos. Madrid rampante de corrupción: de qué se extrañan si Carrillo pactó su precio a través de Ceausescu y Tarradellas también cobró para interpretar su papel.

Hace 50 años los réprobos estaban en la cárcel.