A. Guerra y S. Hawking apocalípticos

El científico Stephan Hawking inventor de los agujeros negros, lugares tan terroríficos que en ellos cesa de cumplirse el principio sacrosanto de conservación de la energía, ha declarado que el ser humano mejor se vaya a vivir a otro planeta o donde sea, porque aquí lo tiene mal.

Según Hawking la vida inteligente es muy poco frecuente en el universo. “Algunos dicen que están poco frecuente que aún no ha aparecido en la Tierra”. Luego lanza una conclusión apocalíptica y gratuita: “la vida inteligente tiende a la autodestrucción”. No es mi caso, pero si el de Trump que es quien manda. Sobre esta premisa suya postula que para sobrevivir habrá que ir a otros planetas.

Si Hawking quiere sacar a los humanos de la tierra, Alfonso Guerra, no menos apocalíptico, quiere suprimir a los catalanes de España por decreto, según el artículo 155, o nos callamos o nos suprimen. Nada de Terceras Vías, de buscar un encaje, de dialogar, porque los catalanes somos “el único franquismo que queda en España”. Si eso fuera, a lo mejor nos desarrollaríamos económicamente todavía más, visto lo visto.

Olvida el inculto Guerra, que confundía Machado con Miguel Hernández y solo se sabía un trocito de Mahler, que Maragall y algún padre de la constitución se habían leído a Anselmo Carretero un exiliado en México que escribió “Las Nacionalidades españolas” cuyo capítulo XI se titula “De las antiguas Españas a la nación española” y el XII “España, comunidad de pueblos, nación de naciones”. Esto, que ponía nervioso a Fraga, es lo mismo que molesta a Guerra, que coincidencia. Ya no le recomiendo que lea a mí en el ensayo “Concordia, Discordia” donde le explicaría por la Teoría General de Sistemas que es una nación y sus diversos niveles componentes. No se moleste.