Cánovas y Sagasta

No puedo evitar un viaje al siglo XIX cuando oigo debatir a Rajoy con sus oponentes, sean del color que sean. Tengo claro que Rajoy es Cánovas, el jefe de los conservadores, también llamados la derecha y a veces los franquistas, pero no he visto aún a Sagasta, el jefe de los liberales, luego llamados socialistas, la izquierda. ¿Quién interpreta a Sagasta en esta arcaica política española del siglo XXI?.

González, Rubalcaba, Zapatero son liberales de pega porque nada menos liberal que la disciplina de partido socialista, pero es España, donde muchos de ellos vinieron de la “educación” comunista. Se podría pasar de un anarquismo a un liberal, pero de un comunista es metafísicamente imposible extraer la liberalidad.

¿Puede ser Sagasta el niño Ribera y el mefistofélico Iglesias? Sí, porque su pasado no lo cierran células socialistas con carnets en la boca, sino grupos de ciudadanos normales que no comulgan con el neofranquismo de Rajoy. Al gallego le está pasando ya lo de Franco: no le gusta meterse en política y está pidiendo a gritos que alguien acupe el escaño del nuevo Cánovas.

Hay que opina que en España quedan nueve millones de franquistas que mantiene la línea de flotación del Gobierno. No me parece ni bien ni mal: es lo que hay, pero sí creo que ese fondo de armario del PP debería ir pensando en algo más original que la dichosa alternancia de Cánovas y Sagasta en la política española ¿Y si nos inventamos un Obama, o un Trump? Porque un Churchill no lo sacarían ni con fórceps. Podría subir el cura Merino o el cardenal Ximenes. Es lo que da este país.