Desglobalización

Cuando se produjo el Brexit los analistas lo atribuyeron a una clase media baja descontenta con la globalización porque a ellos no les ha beneficiado. La elección de Trump se atribuye al mismo fenómeno, así como Lepen y demás neonazis.

Un indicio de que puede ser cierta esta teoría es que Trump enarbola un proteccionismo digno de los fisiócratas franceses del siglo XVIII. Nada de libre circulación: proteccionismo, aranceles, barreras y un muro por si no lo ven claro.

Yo diría que ir contra la globalización es poner puertas al campo (o murallas en México), que la solución no es desglobalizar sino conseguir que los efectos de la globalización lleguen a todos. Para mí el problema lo señalan las cifras de Pikety sobre la enorme desigualdad en la distribución de la renta.

De la globalización se aprovecha el capitalismo financiero, pero no los obreros de Detroit: ahí está el problema, que no es la globalización, sino el muro erigido por el capital financiero para que la globalización no beneficie a los obreros de Detroit.

El egoísmo desenfrenado de estas ¿últimas? fases del capitalismo, que son los mercados financieros alrededor del mundo 24 horas al día, está causando demasiada desigualdad, pero nadie afronta la redistribución. Parece que los sistemas impositivos progresivos no financian o no bastan para compensar el efecto del mercado global. Ojalá Trump sea un globo sonda para solucionarlo.