Que dimita Rita

La exalcaldesa de Valencia se caracterizaba por ser una persona muy cordial. Quizás por eso ha muerto de un ataque al corazón. El “Rita vete ya” de sus propios compañeros resulta chocante en un país donde no se va nadie, nadie dimite: ¿por qué ella y no todos los demás? Porque era alguien especial y esos personajes singulares suelen ser utilizados como cabeza de turco.

Véase Lola Flores que acabó diciendo: “Yo ya no soy Lola de España, soy Lola de Hacienda”. Y véase el extraño caso de Neymar reabierto por orden de Madrid “¿quid prodest?” A Di Stefano se lo quitaron al Barça por las malas, como este no han podido, siguen el lema de un gracioso: “hay que parar a Messi por lo civil o por lo criminal”.

¿Así solucionan en Madrid lo del independentismo? ¿No ven que el fútbol es como la vida misma y que en Cataluña chirría enormemente esta persecución judicial al Barça?

Eso que dimita Rita y que pringue el Barça, los demás tranquilos y sigan con sus chanchullos y cobrando sobre.

El caso Barberá también ha puesto sobre la mesa las absurdas prioridades de los comentaristas en TV. ¿Qué país bananero es este, en el que se dedican horas a discutir si Podemos podía o debería ausentarse del minuto de silencio? ¿No tienen algún tema más relevante que comentar?

Conocí a Rita Barberá en unas Fallas que me invitó al balcón del Ayuntamiento. Era muy agradable y cordial. Los secretos de la financiación del partido no se vislumbraban entonces.