Fumata blanca

Cuando salga este artículo habrá certeza de formar Gobierno. Tras un cónclave un poco grotesco, la fumata blanca tranquilizará los mercados, la UE y los ánimos de los exaltados y desconcertados socialistas.

Después de todo, era normal. No se rompe el bipartidismo impunemente: el equilibrio de fuerzas deviene desconocido y por lo mismo imprevisible. Los nuevos deben reconocer sus fuerzas, sus puntos débiles y sus ventajas. Podemos está en eso: pablistas y errojonistas miden su influencia dentro del partido. El insípido Rivera aún no se sabe muy bien dónde está: los comunistas parecen un disco de The Doors: Riders in the Storm. El PSOE busca la respuesta en el viento como Bob Dylan, premiado y desaparecido.

Llevo años creyendo que los socialistas lo tiene mal porque han muerto de éxito. Su programa está vacío porque en 1946 Keynes impuso el Estado de Bienestar y lograros sus propuestas ¿Qué les queda ahora? A parte de detalles como el matrimonio gay, no tiene propuestas alternativas al neocapitalismo. Solo saben estar en contra del PP como sus corifeos en los debates televisivos que no aportan ideas -probablemente porque no las tienen- solo maldicen al PP o apostrofan a Rajoy. Malo para el debate político.

Y mientras el papa “in pectore” del vaticano monclovita completa sus nueve primeros viernes de mes, comulgando con ruedas de molinos. Irá al cielo seguro. Ahora viene lo mejor: vamos a ver si se nota que hay Gobierno.