Malhumorados

Unos días por Italia me han obligado constatar que ellos están contentos y sonrientes y nosotros, los españoles, atravesados y cejijuntos. ¿A qué viene esta dosis gratuita de mala leche, cuando el turismo nos trata igual de bien a italianos y españoles?, ¿si la policía es tan caótica para ellos como para nosotros?.

En España es una manía siniestra empeñarse en que todo va mal, cuando dos restaurantes están llenos y los coches por todas partes. Si el porcentaje habitual de parados es un 20 por ciento -y soy cándido- el resto 80 por ciento de la población de España vive bien y mucho muy bien. ¿Por qué entonces oigo decir que estamos en crisis desde 1975?.

Un campesino vecino mío me confesó que los payeses dicen que todo va mal sistemáticamente, para que no les suban los impuestos. Esta mentalidad negativa puede ser útil para ellos, pero no tiene sentido adaptarla por toda la sociedad, malcarada, indigna, resentida. Hay algo más detrás de ese malestar en la opulencia, hay el placer de regodearse en lo negativo, de estar de mal humor, de quejarse.

Voltaire que era el más listo dijo “He decidido estar de buen humor porque es bueno para la salud”. En Italia que son más listos que nosotros han llegado a una conclusión parecida. A uno le viene ganas de emigrar a un país bondadoso y bien humorado, exento de envidia y mala leche, ¿Dónde está? En Thailandia, Bali, Laos, Italia y Provença. Antes quizás Andalucía, pero ya no: el PSOE lo ha maleado todo y ahora no quiere gobernar España, ¡Olé la alegría!