La Revolución pendiente

Muchos se han lamentado de que en España no hayamos tenido algo equivalente a la Revolución Francesa, yo me atrevería a sugerir que quizás lo hemos tenido sin darnos cuenta.

La Revolución Francesa consistió en el desplazamiento de la aristocracia por la burguesía, un dictador y la restauración monárquica. Es exactamente lo que sucedió en España después de la guerra civil. Por extraño que parezca durante el franquismo nació la clase media española y se eclipsó relativamente el poder aristocrático del “ancien regime”.

Sostiene Crane Briton que las revoluciones siguen unas leyes internas de evolución y señala el isomorfismo estructural que se da entre las diversas revoluciones: ruptura con el régimen antiguo y ascenso de los moderados -Kerenski en Rusia, Sunyantsen en China, la Convensión en Francia, Alcalá Zamora en España- ascenso de los extremistas -el Terror en Francia, Lenin, Mao y Negrin- y tercera fase, dictadura: Napoleón, Stalin, Mao y Franco. Cabría añadir al esquema de Briton otra fase que sería la restauración o la democracia. Rusia y China aún están en ellas y se debaten para dar una salida sensata a sus largas dictaduras. Aquí, como de costumbre hemos quemado etapas y estamos en la cuarta fase. Nuestra revolución para salir del “ancien regime” fue la guerra civil más la industrialización de los años sesenta. El dictador no murió en Santa Elena sino en la UVI como Stalin y Mao, pero supo o supimos darle una salida acorde con el nivel económico que estábamos alcanzando. No hubo ruptura pero se rompieron muchas cosas, que ahora está costando recomponer. La apertura de tumbas ahonda la trinchera entre las dos Españas. Los socialistas, faltos de programas distintos al neocapitalismo de derecha, se atrincheran en la “memoria histórica” y siguen separando las dos Españas. Su única seña de identidad es decir no a Rajoy. Una pena.