¿Fouche no era Serra?

Pues no, ahora resulta que los escuchas, que le costaron la vicepresidencia a Narcís Serra, son algo consustancial con el cargo. En esta democracia grotesca de incultos e improvisadores, de paletos y analfabetos, el Presidente no sabe que existe una agencia antifraude en Cataluña, igual que Felipe González no sabía del Gal y se enteraba de ello “por los periódicos”.

Un hombre tan religioso, que hasta conoce a su ángel de la guarda, que admira a su Presidente porque “su mano derecha no sabe lo que hace la izquierda” resulta que bucea en los secretillos económicos de los políticos catalanes por mor de desacreditarlos. Acabaríamos decepcionados si no estuviéramos ya vacunados por los socialistas, por Rubalcaba y Narcís Serra. Pero ahora el PP repite las prácticas antidemocráticas de sus adversarios.

¿Qué cabe pensar ante este despropósito de Fdez. Díaz? Que la democracia española es grotesca: de charanga y pandereta, de Frascuelo y de Marías.

Por más que los “chavicen”, Podemos aún no ha caído tan bajo y si esto los lleva a ganar, tendremos un Mitterrand bis, que habló de nacionalizar la banca pero, hacer, hacer, lo que sí hizo, fue una pirámide en el Museo de Louvre que le valió el apodo de Mitterramsés.

Sería sociológicamente ilustrativo ver qué sucedería si ganara Podemos. Si siguiesen los pasos de Mitterrand sería señal que la democracia española se está consolidando bajo el corrupto modelo francés, no bajo el venezolano. Mejor así.