Obama en Hanoi

Por fin Barack Obama ha cumplido la misión para la que fue elegido presidente de USA -según algunos a petición del Council of Foreign Relations - lavar la imagen imperialista de los americanos. ¿Y qué mejor gesto, qué más elocuente fotografía que la suya en Vietnam, confinando la concordia con el último país que los derrotó?

Cuando visité Viet-Nam: Hanoi y Saigón, le pregunté al embajador de España cómo lograron los vietnamitas derrotar a Estados Unidos. “Los americanos tuvieron 40.000 muertos, los vietnamitas dos millones”. Además de la inteligencia estratégica del General Giáp que ganó a Francia en Dien-Bien-Fu y a USA en la ofensiva del Tet, la inteligencia política de Ho-Chi-Min que estudió en Paris y los millones de muertos, el pueblo vietnamita ayudó con su tesón y su determinación a no rendirse.

Cuando te enseñan el tanque ruso que derribó la cancela del palacio presidencial en Saigón, el comentario del guía es elegantísimo. Se refieren a la toma de Saigon por el Viet – Cong como el día en que “America was embarrased”(el día en que USA fue puesta en un aprieto o estorbada).

Obama fue puesto en el aprieto de ser presidente para lavar la mala imagen acumulada por USA desde 1966, en que se metió arbitrariamente en Viet-Nam y luego siguió con Afganistán y la pésima idea de Irak con las falsas armas de destrucción masiva que “pusieron en un aprieto” a Aznar y Blair. Todo va bien: en Saigón hay tiendas de Dior y Vuitton.