Menos laicismo

Hace años que dejé de ser cristiano y, como Bertrand Russell - salvando las abismales diferencias - podría explicarlo muy bien. Soy Taoista que consiste en vivir en armonía con los ritmos vitales de la naturaleza. Pero creo que es mejor tener una religión que creer en las inacabadas, prematuras y escasas teorías de la ciencia. Si creo en la tecnología que se deriva de eso, pero no en las irracionales teorías como la relatividad o la cuántica.

Todo eso para decir que la religión católica está bien como está y que no me la toquen. Si los legionarios quieren hacer virguerías con su cruz a cuestas, no veo que mal hay en ello. La semana santa andaluza es una mezcla de lo religioso y lo militar que tiene su belleza plástica, pero que no significa lo mismo que en el siglo XIX.

En el siglo XIX según Perez Galdós (La Regencia de Urgel), en mi pueblo -de hecho ciudad- se celebraba una procesión donde los militares llevaban cruces y santos, y los curas pistolas y espingardas. Y no era simbólico, sino real, que se lo digan al cura Merino y demás guerrilleros con sotana. Ahora ya pasó. Curas y militares están en su sitio y no se perciben malas vibraciones por parte de ningún de los estamentos.

Dejemos pues que los militares entren en la iglesia y los curas salgan a la calle en días señalados, para no marchitar el colorismo y surrealismo del folklore español. No es lo mismo, una boda en el registro que en la catedral. ¿Qué se creen que vienen a ver los turistas, el bando tricolor de las alcaldesas? Alguna quedaría muy bien de castañera.