¡Los nuevos al gallinero!

Que los viejos políticos son -algunos- corruptos, ya lo sabíamos, que fuesen quisquillosos y horteras como para quedarse ellos los mejores asientos y mandar a Podemos al gallinero nos coge desprevenidos, aunque leo la noticia de que la Pasionaria, Carrillo y Tierno se sentaron también ahí. ¡Vaya con la casta, qué apego a los sillones!.

El embaucador González, ahora empleado de Slim. Le pide a Sánchez que ayude a Rajoy, ¿Qué habrá intuido ese cráneo privilegiado para apoyar semejante alianza contra natura? La España de charanga y pandereta se resiste a los indignados, pero es cuestión de años, unos son jóvenes y los otros viejos.

El Rey se equivoca por primera vez al no recibir a la Presidenta del Parlamento, pues Cataluña es parte de España todavía y no es con nuevos desaires que se arreglará la cosa. Yo no soy independentista pero el derecho a decidir y a ser consultado está en la Carta Universal de los Derechos Humanos que promulgó la ONU al ser fundada. A ver si empezamos a desatascar el tema.

Pero consolémosnos: aquí a los nuevos los mandan al gallinero, en las cortes europeas los tiran al agua. Un ministro belga, según han dicho los griegos, les animó a echarlos al mar, aunque se ahoguen. ¿Cómo se llamaba aquel notorio nazi belga? Parece que le quedan fans.

Qué divertido resulta ver a la califa andaluza y al taimado González ayudando a Rajoy contra Sánchez, y a éste parándoles los pies. Y Podemos mirándolos desde la barrera del gallinero, pero barrera al fin. Está Sánchez como Ulises entre Escila y Carriles, entre cantos de sirenas, pulpos gallegos y Polifemo, el hemiciclo cual teatro de la zarzuela o del sainete, que a ópera no llega.