¡Muera la Restauración!

Estas elecciones me recuerdan la definición que dio el maestro Zen Daisetz T. Suzuki de la Biblia: “Dios contra el hombre, el hombre contra la Naturaleza, la Naturaleza contra Dios, ¡Qué religión más divertida!”.

Pues aquí hemos pasado de la Restauración, ahora llamada Transición, que se turnaban educadamente -o con trampas- el PP y el PSOE a un todos contra todos muy divertido.

Rajoy transmogrificado en ectoplasma televisivo se esconde en Soraya, Sánchez le atiza a Rivera, Iglesias a Sánchez y todos se lanzan puyas y reproches sin reparar en gastos.

Claro, los dos jóvenes lo tienen más fácil pues no arrastran tras de sí corruptelas varias: lo de Monedero es “pecatta minutta” comparado a las enormidades de Gürtel o Chávez. Ciudadanos y Podemos están limpios de polvo y paja, Sánchez y Rajoy mancillados por fallos terribles en las gentes de su partido.

Yo los empiezo a ver con los ojos de Ortega: “Vieja y Nueva Política”, y uno tiene la avilantez, como diría el maestro, de preferir que gobiernen Iglesias y/o Rivera para ver qué pasaría con nuevos políticos propios de la nueva generación, los que nacieron tras 1975, ¡Cuarenta años de nuevos españoles! Que merecen políticas de su generación, dado el ritmo loco con que cambia el mundo en las últimas décadas.

Fue una delicia el debate, un Rajoy transmutado en Soraya por una meiga gallega, y los tres jovencitos guapos y estilosos diciéndose de todo. ¡Muera el bipartidismo! ¡Muera la Restauración!