Marihuana

Leo con satisfacción que Méjico legaliza la marihuana equiparable al tabaco. Es más, el tabaco es peor que la marihuana -hace años que lo comprobé- que es una hierba que calma: excelente para irse a dormir, para escuchar música y para hacer el amor y no la guerra.

A mí me trajo “Acapulco Glod” mi colega Cazorla en Berkeley y tuve un flipe que me descubrió dimensiones nuevas en la música. Fue en el 68 claro, pero de cuando en cuando un pitillo de hierba me resulta de lo más reposante. Aquí, con los clubs de cama bien hemos mejorado mucho, pues hay menús para escoger variedades.

Bien por Méjico que lleva 100.000 muertos por la droga, pero no por esta, que no lo es, sino por la heroína.

Y quería dejar un apunte de extrañeza. En el mercado -blanco o negro- uno encuentra hoy día de todo: todas las llamadas drogas, naturales o químicas. Todas menos una: el LSD, ácido lisérgico dietilamida, que contiene el radical indol que también está en los neurotransmisores: melanina, acetil colina, dopamina, etc… El LSD aumenta las conexiones neuronales y revela aspectos de la realidad no captados usualmente. A mí me cambió la vida porque vi el mundo de otra manera, no ilusoria sino mucho más real e intensa. ¿Por qué esta sustancia que confiere sabiduría no está en el mercado? Para que no nos desengañemos.