Que no se enteran

O no quieren enterarse. Tras Savater y Marías, el siguiente en equivocarse sobre Cataluña ha sido J.L. Cebrián. Cebrián se cree que arreglando el estado español el independentismo desaparecerá. No, mi querido Juan Luis, el independentismo solo podría desaparecer si se arregla el encaje de Cataluña en España de modo muy distinto al actual. Algo como los vascos, para empezar.

Si no lo hubiera vivido desde los dos lados, en Madrid y Barcelona, me asombraría de lo que les cuesta en Madrid entender lo que realmente sienten y desean en Cataluña. Algo está claro, viviendo en Madrid y veraneando en San Sebastián, Soria o Lanzarote, no se logra entender casi nada de Cataluña. Por contra se escriben opiniones que resultan insultantes, condescendientes e inexactas para los de aquí.

Me toca hacer de “torsimany”, traductor, de puente entre Castilla y Cataluña por mi condición de “charnego” que me facilita conocer ambas mentalidades, tan distintas y distantes. Ensayistas inteligentes e informados, como los citados, para no hablar de los que vuelan por debajo suyo, resultan puristas y toscos, leídos en Cataluña.

A ver si se enteran: hay dos millones en la calle porque Cataluña da - en impuestos - un dinero a España, que está repartido entre Andalucía y Extremadura. El Corredor Mediterráneo no se construye. No hay AVE entre Barcelona y Valencia, pero si entre Madrid y Badajoz. La red es radial y centralista cuando la estructura económica espacial es lineal por el Mediterráneo y Cantábrico. Y last but not least, los árbitros tratan al Barça como a un equipo de colonia. Y el fútbol es la metáfora de la vida.

A los catalanes ya les importa un bledo que el estado español se arregle o no. Quieren arreglar su situación dentro de él.