Cataluña de solución a problema

Hasta ahora la solución al problema de que Andalucía y Extremadura recibieran dinero del estado por su cara bonita (se le llama solidaridad) es que lo diera Cataluña y en menos cuantía Valencia y Mallorca. No cito la autonomía de Madrid porque ahí recaudan más porque muchas empresas de toda España tributan allí. Cataluña era y es la solución porque paga al estado 9.000 millones y Andalucía cobra del estado 7.000 millones.

Esto ha durado décadas, un siglo, ya que el “tancament de Caixa” de Cataluña creo que ocurrió a finales del XIX. Han pasado cien años y la demanda catalana de repartir mejor los excedentes no se ha querido oír. Para colmo, la de los vascos sí. Cuando se intenta corregir el despropósito andaluz del “café para todos”, viene el infecto Alfonso Guerra y lo “lamina” (Guerra dixit).

La generación joven en Cataluña se harta y se lanza a la calle los 11-S, como el de esta semana,
pero nada. Madrid no reacciona, embrujado por el duende y la simpatía sevillana que la jueza Alaya estaba cuantificando, pero la han sustituido por una cínica que ha pasado la instrucción “por falta de medios”. Los catalanes se radicalizan y ya no piden un nuevo estatuto, sino deciden que están hartos de que Madrid les trate como una colonia: paga y calla.

Los que no somos independentistas pero tampoco somos incultos sabemos que ante el cambio generacional de la gente y el estructural de la economía, es imprescindible que Madrid se siente a la mesa con Cataluña y pactar un nuevo encaje para acabar con el abuso andaluz, el abuso del AVE, el abuso de corredor mediterráneo e incluso el abuso de los árbitros españoles.

¿Qué esperan en Madrid para negociar con Cataluña?¿O se creen que con sacar decretos lo van a solucionar? Al contrario, lo están empeorando. Los que no deseamos separarnos esperamos ver algo de liberalidad, sensatez y apertura intelectual en Madrid, pero solo vemos fanatismo, despotismo inculto y paletadas en algunos periódicos. ¿Cuándo empezará el diálogo?