Habló Cantinflas

Desde el primer día que leí un discurso de Felipe González, descubrí que estaba ante un embaucador. No había ni una sola idea, solo retórica populista envuelta en ampulosidades andaluzas y no de Machado precisamente, sino de Lerroux. Sonaba como Cantinflas.

Esta república bananera en que se ha convertido España la iniciaron González, Guerra y “miemano”. Con Suárez y Calvo Sotelo esto no pasaba. Esto llegó con Cantinflas y sus discursos que no dicen nada pero contentan a los incultos. Pero, escuchemos, por fin ha dicho algo que se entiende: que los catalanes somos como los nazis y los fascistas porque pedimos sentarnos a la mesa a discutir el dinero que se está regalando a Andalucía para que puedan seguir teniendo un 27 por ciento de parados. (Se llama solidaridad).

Soy de los que creen en la tercera vía, que hay que negociar en vez de romper o encarcelar, y si debemos entendernos, muy flaco favor están haciendo los que se dedican a insultar a Cataluña, como ahora González y tantos otros desde Madrid y algún otro punto de España. Los insultos duelen, de ello no parecen darse cuenta los nacionalistas españoles que creen tener razón por definición, como por mandato divino o porque lo diga la Merkel. Si hay descontento considerable a Cataluña, por algo será y eso es lo primero que deben investigar los paladines de la sacrosanta ciudad que viene del siglo XVI o quizás solo del XVIII ¡Qué bonito sería negociar y entenderse con respeto mutuo y sin insulto!. Por cierto, nunca oí a Cantinflas hablar de nazis o de Albania, era más sensato.