Rodés y la sociedad civil

Leopoldo Rodés ha sido la encarnación de la sociedad civil catalana. Eso de sociedad civil quiere decir ser influyente sin estar metido en política. Durante la preparación de las Olimpiadas de Barcelona pilotó una asociación de apoyo a la Olimpiada, que recababa dinero de empresas y particulares.

Me contó Terenci Moix que lo había llamado una señorita preguntándole si quería ser miembro de la asociación de apoyo a la Olimpiada. Él respondió que sí. Al cabo de unos días llamó otra señorita para pedirle un millón de pesetas.

– ¡Un millón! remoloneó Terencí, ¿para qué?

– Con ese dinero acogemos mejor a los atletas y hacemos su estancia más agradable en Barcelona

– ¿Sabe que le digo?, propuso Terencí, mándeme el atleta a mi casa que lo cuidaré yo.

Hay quien dice que Ferrer Salat se llevó laureles del trabajo de Rodés. Yo diría que ambos fueron esenciales una vez conseguida la nominación de Barcelona por Samaranch. Ya he citado tres nombres egregios en la sociedad catalana y que ya no están. Cambio de época, cambio de élites en Barcelona: muy pocas familias burguesas y textiles se han mantenido en la cumbre de la sociedad barcelonesa. El Conde de Godó en la Vanguardia es uno de los pocos que mantiene el nivel de sus antepasados. Rodés presidía el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, MACBA, y una agencia de publicidad, representó la última generación de grandes burgueses recientes. Descanse en paz.